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Bien de Minitah

Cómo no sentirte una carpa de circo durante la dulce espera

Se agranda la familia y tu pancita está creciendo: el monoambiente en el que vive el baby está que se estira a lo pavote. Si bien es un momento de necesidades nutritivas adicionales, ojota: no hay que “comer por dos”.

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El embarazo es una etapa crucial en la que la mamá está motivada a hacer cambios a favor del bebé. El fantasma del aumento de peso asoma apenas el test te da positivo, pero es bastante simple llevar el control de tu peso según pasan los meses: si la dulce espera empieza con un peso normal, se recomienda aumentar entre 11 y 16 kg; las que arrancaron con peso bajo (¿quiénes? ¡casi nuncaaa!), deberían aumentar entre 12 y 18 kg, mientras que a las que estaban unos kilos arriba se les recomienda que sólo aumenten de 7 a 11 kg.

 

 

Las propuestas nutricionales para estos períodos aumentan la ingesta de energía a través de las calorías (¡quién pudiera estar embarazada, sólo por eso!), proteínas, vitamina A, vitamina C, ácido fólico, calcio, magnesio, hierro y zinc. Cuando hay más de un ser nadando en el vientre (¡aughhhggg!), las necesidades nutricionales varían, obviamente.

 

 

No deben faltar determinados alimentos: carnes magras de todo tipo, pan, aceite vegetal, frutas, hortalizas, huevos, legumbres, pastas, granos y lácteos descremados. Las futuras mamás vegetarianas deben llevar a cabo un plan alimentario supervisado por un especialista en nutrición para evitar carencias. Asimismo, las que padecen de alguna afección como diabetes, celiaquía, hipertensión u otras, deben redoblar los cuidados y consultar con un profesional.

 

 

Olvidarse de las dietas para adelgazar: cuando una embarazada se obsesiona con su aumento de peso, intenta no engordar y puede sufrir de pregorexia o anorexia del embarazo. Es muy peligroso, y tiene graves consecuencias para el bebé y la madre.

Es recomendable comer pequeñas porciones livianas durante todo el día, en intervalos regulares. Eso ayuda a controlar el hambre y la ansiedad; y si aparecen náuseas, ayuda a evitarlas. No hay que saltear comidas: ¡el bebé no tiene la culpa de que seas tan desordenada!

 

Date el gusto de comer algo dulce que te guste mucho, de vez en cuando. Es muy probable que la criatura salte de alegría (literalmente) cuando le mandes una tableta de chocolate.

 

Claves para una dieta de panza feliz:

Consumir todos los días leche, yogures o quesos descremados y frutas y verduras de todo tipo y color.

Comer una amplia variedad de carnes rojas y blancas magras.

Incluir variedad de cereales (trigo, arroz, maíz, avena, centeno, cebada).

Preferir los panes de grano entero.

 

 

Utilizar aceite preferentemente crudo y evitar las grasas para cocinar.

Controlar mucho el consumo de azúcar y de sal.

Evitar el consumo de bebidas alcohólicas (pero media copa de vino cada tanto está muy bien).

Tomar abundante agua durante todo el día.

Limitar el café y de otras bebidas que contengan cafeína.