Menu Big Bang! News
Bien de Minitah Los 40 de hoy son los 30 de antes

El no embarazo de Juliana Awada a los 41 y las madres añosas

En 1990 el promedio de edad en que las mujeres tenían su primer hijo era de 26,8 años. En 2015, pasaron a 30,4; es decir, casi 4 años más tarde. ¿Adiós al Síndrome de Susanita?

Estás viendo esta nota en: Modo Lectura Rápida

Ver nota completa

La visión más romántica indica que tener hijos es una bendición no condicionada, pero lo cierto es que son muchos los factores que se cruzan para decidir la maternidad. La tradición médica declara la edad ideal para parir entre los 20 y 35, pero esto quedó fuera de foco, con todos los riesgos que implica. Es que si bien la edad se corrió, el reloj biológico sigue intacto. Pero también se ha corrido la esperanza de vida femenina, que a principios de siglo pasado era de 55 años, y hoy, de 85.

Cuando alguien dice “se te pasa el arroz”, quiere decir que la biología es implacable. También está la opción de adoptar, pero esa es harina de otro costal.

Muchas deciden postergar su maternidad hasta que todo ande sobre ruedas: lo profesional, lo económico, y la relación de pareja. O simplemente, hasta que de una vez por todas asome el instinto maternal, que no tiene prescripción etaria. Lo cierto es que si tenés hijos después de los 35, en la historia clínica del hospital te inscriben como “madre añosa”. Embarazarse en la madurez presenta dificultades como la disminución de la producción ovárica. A medida que pasa el tiempo, se producen menos ovarios y de menor calidad. Cuando el embarazo no se produce por la vía “natural”, se puede apelar a distintos procedimientos como la fecundación in vitro o la ovodonación, y en este caso el bebé no tendrá la carga genética de la madre.

Algunas mujeres maduras tienen el fantasma de que el bebé pueda nacer con anormalidades cromosómicas, ya que la incidencia aumenta con la edad. Existen estudios prenatales que indican su existencia: ecografías, análisis de sangre específicos o amniocentesis (extracción de líquido amniótico de manera no dolorosa para estudiar su composición). Son estudios no obligatorios.

Nicole Kidman y su niña.

Quien escribe esta nota, a los 39 años dio a luz por parto natural a una niña sanísima y fuerte, después de un embarazo normal, pleno. El obstetra era muy inteligente: cuando lo consulté sobre si era necesario hacerme el estudio de amniocentesis, que se practica en el quinto mes de panza, me preguntó si tenía decidido qué hacer si daba alguna anomalía. Respondí que no. Me dijo “cuando sepas esa respuesta, decidirás si hacerte o no el estudio”. Elegí no hacerme la punción, porque mi intuición no me generaba dudas. Es una decisión absolutamente personal.

La prolífica Madonna.

Es bueno asesorarse sobre toda la lista de pros y contras que lleva la perspectiva de un embarazo después de los 35. Y, ¿la edad límite? Una buena forma de calcularla es pensando en qué edad tendría tu hijo/a cuando vos cumplas los 80, por ejemplo. La idea es darles una vida feliz, no sólo que vos te saques las ganas de ser mamá.

Un listado de madres celibrities y añosas: Jennifer López (38), Helen Hunt (41), Kim Bsinger (43), Julianne Moore (41), Geena Davis (45), Madonna (41), Nicole Kidman (41), Hale Berry (41), entre muchas otras.