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Bien de Minitah

Todo lo que a ellas les recontra importa y a ellos les da lo mismo

Hay cuestiones que los varones pasan por alto como si fuera un charco en la vereda. Son detalles -o no- que a las muchachas les parecen mundos, pero para ellos no son más que un invento ovárico.

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Las mujeres se miran al espejo y encuentran pormenores en su cuerpo o outfit que las mortifican. La desesperación las invade, pero su hombre pasa por delante de la situación, o se encuentra frente a la supuesta catástrofe física ¿y qué hace, o qué dice? Absolutamente nada: no tiene la más pálida idea de qué le pasa a su mujer, qué la puso así, ni porqué le está gritando al placard como una loca.

Acá los casos más comunes en los que las mujeres se quieren cortar las venas por algo que los hombres nunca percibirán.

Se cortaron el pelo

A menos que una chica sea Rapunzel y un día se rape a cero, su pareja nunca se va a dar cuenta de que se hizo un desmechado, se cortó las puntas o cambió el flequillo. Queridas, no se gasten: no desfilen delante de ellos ni les digan “amor, ¿no me ves algo diferente?”. Es una empresa inútil.

Y crecieron las raíces

Siguiendo con el rubro capilar, el crecimiento de pelo virgen les resulta insoportable a las mujeres que se tiñen. Los únicos hombres que recuerdan que el color de su mujer no es natural son aquellos que revisan el resumen de la tarjeta compartida.

La maldita celulitis

El objeto de todas las pesadillas femeninas para ellos es inexistente. No distinguen, no saben qué es, no se dan cuenta. Pueden llegar a exclamar un “¡pero si vos no tenés nada!” a su pareja con piel de naranjú. El cuerpo de ninguna mujer es perfecto y los hombres lo saben, ninguno está esperando ver un cuerpo fotoshopeado perfecto en la cama, ¡sobre todo cuando están a punto de zambullirse en ella!

La dama engordó o adelgazó tres kilos

E-llos-no-se-en-te-ran. Las mujeres colapsan en la balanza porque subió tres kilos la marca y no les cierra el jean. Los tipos ni siquiera se acercan a ese nivel de desesperación: si una mujer les dice que va a empezar a comer lechuga y a tomar jugo de limón, la miran como si estuviera enferma. ¡Mujer, estás sola en ese páramo de los tres kilos de más!

El cavado

Ellas pueden depilarse la vagina en forma de flecha, bigotito o monte de Venus, pero ellos no se avivan. Si en la mediapierna hay pelitos sueltos, ¡menos!. Puede ser que noten las axilas, pero sólo en casos extremos de levantamiento grosso de brazos. O tal vez el bozo, y suelten un desdramatizado: “amor, ¿estás intentando parecerte a Vero Ojeda?”

Ropa nueva

Es difícil determinar si los caballeros no notan los estrenos de outfit femeninos porque sólo piensan en mujeres desnudas, o porque no les importa lo que ellas se pongan. Victoria Secret’s o Salada’s Glam les da lo mismo. No desesperen, chicas, y disfrútense a ustedes mismas frente al espejo con las puntillas a estrenar.

El maquillaje

Reinas, ¡no vayan a retocarse la cara cada media hora! Los hombres no detectan si se corrió la máscara, la base, o el delineado. No ven si el rimmel  es marrón o negro. Ven los neceseres de las mujeres y piensan para qué carajo servirá toda esa batería de elementos extraños, ¿ok?

Tetas un poco caídas, pezones muy chicos, o muy grandes

Ellos están siendo sobreestimados. Cuando una mujer les gusta, no registran si tiene el corpiño puesto o si es la vecina bronceada de Cameron Diaz en Loco por Mary. No se acomplejen si cuando hacen el amor, las chichis les rebotan un poco. Es parte del asunto de ponerse en cuatro. En cuanto a las tetillas, el drama “velita de torta” o “Paty” está totalmente fuera de discusión.

La pancita

En resumen, para que se entienda: ¡los masculinos no ven eso que su género opuesto no puede parar de mirar! El rollito que se le hace a las mujeres cuando se sientan, ¡es un divague para ellos! Además, la mayoría de los hombres aplaude las redondeces. Nena, ¡no te hagas rollo por el rollo!