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Tips de pareja: ¿y si la persona tóxica fuiste vos?

Terminar una relación siempre acarrea tristeza, pero más aun si te das cuenta de que fuiste vos quien la llevó al tacho. 

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Asumir la responsabilidad de que una relación no haya funcionado es doloroso, claro. Pero si podés revisar tus actitudes, estás un paso más cerca de transformar lo que se rompió, o de recomenzar con otra persona desde un lugar diferente, más sano. Las personas tóxicas suelen alejar a sus compañeros de vida, luego a sus amigos, y a veces hasta a sus familiares. Se quedan solas con una mezcla de ira y depresión, basada en su falta de capacidad de perdón, para con los otros y para con sigo mismos.

Si tenés muchas de las siguientes actitudes, los que más te quieren pueden sentir que sos una persona tóxica.

No asumís la responsabilidad:

Tóxica
¡Hacete cargo!

Querer ganar cualquier discusión es natural. Y culpar al otro para lograrlo, también: pero si nunca aceptás tus errores, empezá a escuchar la alarma. Nadie es perfecto, y si pensás que nunca te equivocaste estás menospreciando a tu pareja. Prestá atención a tus acciones respecto de las personas que amás: a veces la equivocación es tuya.

Evitás confrontarte:

Tóxica
¡Hacele frente al problema!

Si ya estás en el momento en que los problemas son muchos y no sabés por donde empezar a resolver, lo peor que podés hacer es barrer la basura bajo la alfombra. La charla pendiente no va a ser fácil, pero es preferible a hacer como que no pasa nada. La única manera de solucionar los problemas es enfrentándolos, ¡no hay otra!

Hiciste mucho daño:

Tóxica
Vos podés hacer daño también.

Llegás a esa conclusión y te envuelve el peor momento de todos. Terminás de decir esa frase demoledora que te salió de las tripas y caés en la cuenta de que nada va a ser igual. Y ahora, como una película, te acordás de todas las veces en tu vida que fuiste la causa del dolor de otro, con tus palabras hirientes, por ejemplo. Es momento de hacerte cargo de que de verdad hay alguien tóxico en vos. Tranquila, trabajá duro y mandá a ese inquilino a dormir.
 

Cambiás a tu pareja:

Tóxica
¡Dejar ser!

¿Querés estar con alguien que te acepte como sos y que no busque cambiar tu esencia? ¡Por supuesto! Pero sin embargo, tal vez seas de esas personas que sí cambian a sus parejas. Si te preguntás por qué ya no se ríe tanto, o no sale con sus amigos, o ya no se lo nota tan feliz cuando está con vos, tal vez tu forma de ser, tan determinante, haya hecho que cambie. ¡Pensalo!

Siempre buscás el otro lado de la historia:

Tóxica
No siempre podés tener razón.

Cuando las cosas no salen como vos querés, encontrás la manera de que el otro tenga la culpa. No soportás pensar que quien hizo las cosas mal sos vos, ¡porque juzgás todo el tiempo a todos por sus errores! Mucho peor si distorsionás la verdad para que tus errores no salgan a la luz.

Sólo mirás lo negativo:

Tóxica
Foco en lo positivo.

El estado ideal que tenemos de la vida es que las cosas buenas sean más que las malas, ¿o no? Si estás mirando todo el tiempo las cosas malas de la relación, es muy probable que te olvides de las razones por la que te enamoraste. Y va a llegar un momento en que la relación sólo genere dolor. ¡Focalizá en lo bueno, que seguro está ahí!

Te ponés en víctima:

Tóxica
El espacio de víctima, el peor de todos.

Si aceptaste la culpa y en lugar de enfrentar las consecuencias buscás que se compadezcan de vos, entonces entraste en el rol de la víctima. Puede que lo hagas de manera inconsciente, pero en cuanto lo notes, empezá a cambiar tu actitud, porque ese papel es el menos conveniente para cualquiera.

No podés terminar las cosas:

Tóxica
¡Vos podés!

Ya sabés que no están bien. Los buenos días ya son un recuerdo, tenés la certeza que se tienen que separar, pero no lo podés aceptar. Quedás atrapada en la mala relación con tal de que todo parezca estar bien en tu vida, o peor, para que el otro no sea feliz con otra persona. ¡Error! ¿Cuándo vas a ser feliz vos?

Si encontraste un reflejo en algunas de estas actitudes, es momento de cambiar, ¡por vos!