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Felices mientras podamos

10 señales: te juro que no da para una segunda cita

El amor a primera vista es patrimonio de Hoolywood. En un primer encuentro, es importante que tengas en cuenta un listado de señales que, si estás atenta, te harán ahorrar energía y tiempo. Fijate, y ¡agregá la tuya!

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Susanitas o Madonnas, jóvenes o maduras, todas las solteras que quieren dejar de serlo pasan una o 38 veces por un cúmulo de nervios, estómago revuelto, alteraciones del sueño y otro grupo de sintomatologías provocadas por la expectativa de la primera cita con un caballero.

 

Mucho pesa la impresión inicial. Los apps para encontrar a alguien, tipo Tinder, no resuelven estas incógnitas. Sigue siendo a la vieja usanza… ¡pero lo podes predecir! Estos son los “no va” que te aseguran que no lo tenés que volver a ver.

Si cuando el mozo haya servido el vino en las copas, brinda con él exclamando: “¡por fin la encontrééé!”! Hasta el camarero se pide un taxi.

Salís divina, con tremendos tacos y te anuncia “deje el auto acá a cuatro cuadras” (por el empedrado de Palermo). Corchazo en los tobillos.

 

Si es racista, sexista, homofóbico, xenófobo. Que haga comentarios tipo: “que los (cualquier grupo extranjero)… se vayan a laburar a su país, los hospitales son para nosotros; las mujeres hacen las cosas casi tan bien como los hombres; todo bien con los gays pero ellos su vida y yo la mía”. Socorro.

 

Que te lleve a un albergue transitorio y diga: “vas a ver lo bueno que está este lugar, voy a pedir la habitación fantasía oriental”. Y si llega a presentar un cupón de descuento en la entrada, ¡corré!

Si te habla de su ex, diciendo que es loca, mala, zarpada. Y si es madre de sus hijos, de lo mala madre que es y de lo mal que los educa. Y que el le pasa un montón de plata y ella la gasta en carteras. ¡Next!

Si no le da bola a lo que estás diciendo. Y para colmo, relojea el culo de la camarera/las minas que pasan. Si todo el tiempo mira el reloj/celular/la puerta, tiene algún problema con el foco de atención, pobre.

Si vas a su casa en la primera cita (mmmm), y no tiene un solo libro. Y entre sus discos el primero que ves es el compilado Musica lenta para darse besos. Si no aprieta el botón del baño después de usarlo, o te sirve una bebida cualquiera en vaso de plástico. Si al traspasar la puerta te exclama, “¡bienvenida al templo del amor!”. Hacete llamar por alguna amiga, que tu casa se incendia.

Que te insista en que te conviertas en vegana/dejes de fumar/hagas yoga/cambies de empresa o de canal de cable, o si todo lo que decís sobre vos le encanta desmedidamente y cada cosa es una genialidad bajada a la tierra. No da.

 

¿VIve con la mamá? Problemitas.
 

 

Que tenga más de 30 años y nunca haya vivido solo, o que hable todo el tiempo de la mamá. Irremontable.

Si te pasa a buscar un guapísimo, te lleva a cenar rico, charlan divertidos y en el medio de la velada te confiesa que está haciendo un tratamiento para dejar las drogas duras. No, no, ¡nooooo!