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82 años de Brigitte Bardot, el ícono de belleza indestructible

Poco o nada maternal y conquistadora hasta la exageración, fue la musa inspiradora de la libertad sexual de los ´60. Pocas mujeres han vivido y amado con la intensidad de BB.

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Nació el 28 de septiembre de 1934 en París. Hija de una familia de clase media, su mamá se dedicaba a organizar desfiles en una casa de modas y eso la ayudó a conocer y hacerse amiga de las pasarelas a una edad temprana.

Soñaba con ser bailarina, no se sentía particularmente linda, y a los 16 años conoció al director de cine Roger Vadim, que enloqueció de amor con su melena rubia y su boca a punto de estallar. Querían casarse y los padres de Brigitte pusieron el grito en el cielo, ¡obvio! La díscola adolescente no dudó en meter la cabeza en el horno como amenaza. Finalmente, sellaron su unión al cumplir ella su mayoría de edad.

¡Súper sexy!

Después de algunos años, su marido dirigía Y Dios creó a la mujer y Brigitte lo dejó por uno de los actores del elenco, Jean-Louis Trintignant. 

Sabía lo que estaba pasando. Siempre preferí tener a mi lado a este tipo de mujer, aun sabiendo que me es infiel, que tener a otra que me amase sólo a mí

Reconoció luego Roger.

BB y Roger Vadim en años felices.

Pasados dos años de relación, vivió romances consecutivos con diferentes artistas hasta conocer al actor Jacques Charrier, padre de su único hijo, quien quedó a cargo del padre porque BB, como ella misma reconoció, no llevaba (ni lleva) ningún gen de madre en su ADN.

Cantantes, escultores, actores, todos pasaron por la cama de la rubia, que no dejaba títere con cabeza. Warren Beatty o con el cantante Serge Gainsburg, no se resistieron a sus encantos. ¿Mujeres? También: cuando conoció a Marylin Monroe dijo que era tan hermosa y fresca que sólo daban ganas de besarla. Simone de Beauvoir, la intelectual feminista y compañera de Jean Paul Sartre, dijo que BB era “depredadora y víctima de sus depredadores”.

Trabajó en más de 60 películas y fue fotografiada miles de veces. Su cuerpo y su rostro ejercían un magnetismo imposible de esquivar.

Su look marcó un estilo inconfindible, imitado por muchas y logrado por pocas. Una de las claves era su mirada, siempre delineada con negro, profunda y aniquiladora. Su boca también era uno de sus rasgos más sensuales, y la marcaba con tonos suaves para que los ojos no perdieran protagonismo. Llevaba el pelo siempre suelto, salvaje, alborotado con ondas y flequillo.

Única.

Su tercera boda fue en Las Vegas, con el playboy alemán Gunter Sachs, y ya que estaba inició su carrera fugaz como cantante. En 1972, decidida a que la pantalla grande no pusiera en evidencia sus incipientes arrugas, dejó el cine. 

Encarnó el símbolo de la libertad femenina, pero su irreverencia sensual sólo era un llamado de atención por necesidad de afecto, pues sufrió grandes depresiones que varias veces la llevaron a intentar quitarse la vida.

Cuando cumplió 50 años, viró radicalmente hacia la protección de los animales. Subastó sus joyas y tesoros fílmicos, y consiguió el dinero para realizar la fundación que lleva su nombre. Lleva, aún hoy, una fuerte batalla en favor de la protección de las mascotas y los animales salvajes del mundo. 

Protectora de los animales.

Al decidir contar su vida en TV, en la década del 70, el rating estalló. Contabilizaba más de 100 amantes, entre hombres y mujeres. Cuando se le preguntó cuál fue el mejor, sólo susurró: “todos y cada uno han sido importantes para mí”. ¡Felices 82 Brigitte! No habrá ninguna igual.