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#ElStyleIconDeMinitah: Coco Chanel (1883-1971)

“La moda se pasa. El estilo, jamás”, decretó la costurerita nacida en la pobreza que, lejos de dar el mal paso, revolucionó la historia de la moda y el mundo de la alta costura.

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Nadie hubiera dicho que esa niña abandonada por su padre y criada en un orfanato de un suburbio parisino se convertiría, en los dorados años ‘20, en la Gran Dama de la Moda Francesa. Allí, la pequeña Gabrielle aprendió a coser, a bordar a mano y a planchar. Se sentía desolada y, según ella misma declaró, sólo su orgullo la mantuvo en pie. Entre los 18 y los 21 años vivió en un internado de señoritas. Luego comenzó a trabajar como costurera y aprendió a confeccionar sombreros.

Cierta vez la invitaron a un café concert y le gustó tanto que decidió cantar. No lo hacía muy bien, y sólo sabía dos temas. Uno era: "¿Quién ha visto a Cocó en el Trocadero?". Desde entonces, todos la conocieron como Coco, ¡que sonaba tan bien antepuesto a Chanel!

La moda de la Belle Epoque no le cerraba, con sus vestidos pesados y recargados y esos sombreros taaan repletos de accesorios molestos e innecesarios. Cocó vestía faldas rectas con blusones hasta la cadera y sombreros de ala ancha. Era delgada, con casi nada de lolas y llevaba el pelo corto, á la garconne.

 

 

La chaqueta Chanel.

Fue seducida por un playboy de moda, Ettiene, quien la invitó a vivir con lujo, sirvientes, buena mesa, y fiestas. Le enseñó equitación y a portarse como una dama. Cocó había estado diseñando unos sombreros, modelos sencillos pero llenos de gracia, y decidió que era tiempo de su propio atelier. Ettiene no creía mucho en sus productos, pero inmediatamente apareció Boy, otro personaje de la época, quien le financió la casa en el 21 de la Rue Carbon, donde abrió su primera Mansión Chanel.

Ya no se detendría más. Sus sombreros tenían cada vez más éxito y cuando abrió su segundo centro de moda, en la calle Deauville, incluyó ropa femenina, con línea simple y funcional. Era un éxito. En 1916 fue pionera en el uso de telas cómodas, como el jersey, para la confección de vestidos. Tiempo después, su gran amor Boy falleció en un terrible accidente vial. Desde entonces, sus grandes pasiones se sucedieron y no dejaba títere con cabeza, fueran solteros o casados: Igor Stravinsky, Salvador Dalí, el Príncipe de Gales y varios representantes de la nobleza europea, entre muchos otros, cayeron a los pies de la talentosa y revolucionaria Cocó.

Alimentada con este fuego, dedicó su vida a liberar a las mujeres de los corsettes, entregándoles las camisas de botón y los pantalones amplios, así como el little black dress. Consiguió sacar al negro de la esfera del luto y elevarlo a color super fashion. Chaquetas de tweed, joyería, y el famoso bolso acolchado, faldas plisadas de estilo marinero, trajes de talle bajo, pijamas playeros, impermeables y el conjunto que lanzó en 1925 y que se convertiría en su highlight: traje con falda y chaqueta, de manga larga, sin cuello y ribeteado. Su estilo sigue vigente.

Otro de los revolucionarios aportes de Chanel a la moda femenina fue el zapato de taco bajo. Irrespetuoso, en plena década de los años ‘50, cuando los zapatos de taco aguja eran top. En 1923 dio a luz a su bebé más famoso: el perfume Chanel nº 5, inconfundible. Marylin Monroe lo popularizó cuando contó a los papparazzi que unas gotas del fabuloso N° 5 era lo único que llevaba puesto a la hora de dormir. Un éxito cuyos réditos sostuvieron su imperio, durante mucho tiempo.

En 1939, la Segunda Guerra Mundial la empujó a cerrar su casa y despedir a la totalidad de sus obreras. Abandonó París y regresó en 1954, para reabrir su casa de modas. Enferma de artritis y cansada, jamás dejó de marcar sus diseños con alfileres y supervisar cada detalle. A la edad de ochenta años continuaba trabajando, desde la languidez de su mirada oscura y la severidad de su rostro.  

En enero de 1971, al regresar de un paseo con amiga, se tendió en su cama del Ritz y murmuró a su acompañante: “mira, así se muere”, cerrando sus párpados delineados para el eterno descanso del cisne negro.