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#ElStyleIconDeMinitah: Naomi Campbell (1970)

Su pésimo carácter le dio fama de irascible y escandalosa, y la alejó de la media del temperamento británico. La mitad de su vida transcurrió sobre una pasarela y hoy, a los 46, luce un espléndido cuerpo de mármol negro, igualito al de sus 20.

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Su mamá era una bailarina jamaiquina y su padre, no se sabe. Su infancia fue algo abandónica, ya que la madre la dejaba con niñeras mientras se iba de gira por Europa. A los ocho años bailó en un video de Bob Marley, a los 10 ya estudiaba artes escénicas, y a los 14 fue descubierta por una agencia de modelos y desde allí su carrera fue una escalada sin detenciones hasta el fenómeno único de las Supermodelos de los 90’s. Fue reina de las pasarelas junto a las de su generación, como Cindy Crawford o Linda Evangelista.

Pero no todo sería fácil para Naomi, porque el color de su piel se la puso más complicada que a las demás. Si bien se convirtió en una musa de fin de siglo, su cuerpo negro estaba reservado a tapas, videos de música y desfiles. No la llamaban para alta costura ni vidrieras de lujo.

En 1991 fue seleccionada por la revista People como una de las 50 personas más bellas del mundo. Pero más que por su belleza, la compleja Naomi se hizo famosa por su amplio umbral agresivo: entre 1998 y 2005 golpeó a varias de sus asistentes, hasta que en el 2006 fue arrestada por un caso extremo. Como castigo, se le ordenó asistir por dos días de un curso de manejo de la ira.

Los zapatos son una de sus debilidades, tiene alrededor de 1000 pares. Su otra debilidad son los hombres: fue novia de celebridades como Mike Tyson, Robert de Niro, Silvester Stallone, el bajista de U2, Adam Clayton y el bailarín Joaquín Cortés, entre otros, pero sus amoríos suelen durar un suspiro, probablemente porque la iracunda Campbell no tiene demasiada paciencia para los chongos.

Parece que se cansó rápido del pobre Mike.

Chica afortunada: fuma, bebe, no hace dieta, y la genética le dio altura y unas piernas irreales. Es de las diez modelos mejor pagas del mundo y su estilo es de marcada tendencia extravagante y sexy, pero sin abusar de llamar la atención.

Aunque los usa, sus abrigos de piel jamás son demasiado lujosos. Calza 40, tiene un rottweiler, adora escuchar a Lenny Kravitz y detesta las transparencias llamativas.

Es fan de la tortilla de papas, de dormir la siesta y de las carreras de Fórmula 1. Sostiene que modelar es un arte en sí mismo. Ama los diseños de Azzedine Alaïa, porque, dice, sus colecciones son únicas y abundantes. Aplaude los cambios de look sorpresivos en el pelo.

Por otra parte, el racismo sigue siendo una preocupación para ella: “en NYC no consigo ningún taxi, aunque los taxistas sean negros. Cuando ven a una chica negra se creen que tienen que llevarme al Bronx o a Harlem. A veces los negros son los más racistas". 
 

En febrero de este año, junto a otras supermodelos, posó para el gran fotógrafo Nick Knight en un homenaje al diseñador Edward Enninful, representando los siete pecados capitales. Como sabemos, el pecado que le correspondió a Naomi fue el orgullo, imaginado en ella por Yohji Yamamoto y Givenchy.

Naomi y el orgullo, según el fotógrafo E. Enninful.