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Más pinas que las gallutas

Sexo en el primer encuentro: ¿sí o no?

Lo conociste en una fiesta, en la facultad, en un bar o por chat, y te gustó. Charlaron un poco y al otro día te invitó a cenar. Se abren las expectativas, e incluso antes de que se concrete la salida, ya estás pensando: ¿le doy a la primera, o espero?

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Excluyamos al segmento de las nerpos: salidas a las que asistís sabiendo que son sólo para encamarte. También excluyamos al otro grupo, al de los amigos con atribuciones, con quienes te echás uno de vez en cuando y está todo bien.

 

El flaco en cuestión te interesa, te atrae, sospechás que podrías enamorarte. Pero digámoslo de una vez: es un dilema protocolar, porque si la primera vez es un desconocido, la segunda o tercera vez no va a estar muy lejos de serlo, ¿no? Eso tira por tierra el fantasma de chica “fácil” que, mínimamente, es algo victoriano como concepto (fácil es la tabla del 2, chiquito).

 

De esto dependerá tu previa a solas, también. Si vas a tener sexo te depilás, te ponés el conjuntito hot, y te perfumás hasta los codos. Si estás segura de que no, no te ponés tan obse con todos esos aspectos. Y si aun no lo tenés decidido lo hacés igual, por las dudas.

 

Pero parece que no nos importa tanto el “qué dirán” (¡en pleno siglo XXI!) sino algo que tiene más que ver con el placer de demorar un poco la explosión, con ralentar la atracción, en tantrizar el orgasmo. Además, hay mujeres que por más que se sientan físicamente muy atraídas, también necesitan palabras, susurros, jadeos intelectuales previos. Otras, en cambio, se babean ya en el auto mirándole la bragueta al candidato, mientras éste les pregunta si prefiere cenar sushi o italiano. No hay reglas preestablecidas.

Conclusión: lo mejor es evitar juzgarse al respecto. Ninguna de las decisiones que tomes va a ser mala o buena. Cada historia de amor o atracción entre dos personas es única y especial, aunque dure una sola noche.

Dicho todo esto, aquí una selección de por qué no y por qué sí, en la primera cita, por igual.

 

¿Por qué NO?

  • La cena se extiende hasta altas horas de la madrugada y al otro día tenes que levantarte temprano. Puede resultar innecesariamente apurado.
  • Te invitó a su casa, es tarde y queda lejos, tendrías que quedarte a dormir. Ese es otro tema, definitivamente. Sexo sí, intimidad… lleva un poco más de tiempo.
  • Te olvidaste de depilarte las axilas. No confíes en su modernidad. Mejor no.
  • Estás indispuesta, un desastre, ¿vas a mancharlo todo en su primera vez?
  • Tenés un pantalón muy ajustado, difícil de sacar. No da encerrarte en el baño y salir desnuda, ni que te lo saque él, ni que hagas una contorsión para salir de ahí adentro.

¿Por qué SÍ?

  • El sexo llama al sexo. Nunca sobra, digamos.
  • Si la salida fue un plomo, es preferible llevarse el recuerdo de una buena cama al de una cena mediocre. Dale la posibilidad de repararlo.
  • Si en la cama resulta ser divino, te vas a arrepentir de no haberlo hecho antes. Y si es malo, ¡sacate la duda rápido! Si cree que sos una puta por aceptar ir a la cama a la primera, es un idiota. Ahorrate las especulaciones, bah.
  • Si te invita a tu casa, es amable, caballero, te abre un vino rico, pone música divina y te dice que sos linda tres veces en cinco minutos, ¿por qué no? ¿Te lo vas a perder?
  • Estás caliente.