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Por todo el cuerpo Las ventajas del automimo.

5 tratamientos naturales para un spa en casa

¿Días de mucho trabajo y stress? ¿Heridas de gravedad por maratón de festejos un tanto… radicales? ¿Andás con ganas de mimarte un poco y sentirte bonita? Acá va una rutina de spa casero para tener a mano y “con lo que hay”.

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#1 Empezá por armar tu propio sauna. Si tenés bañadera, llenala con agua caliente. No demasiado, a ver si te desmayas… ¡y estas sola! Que no te pase como a Miranda de Sex and the City cuando tuvo pánico de que su propio gato se coma su cuerpo inanimado. Cerrá la puerta y dejá que se llene de vapor. Si tenés algún aceite aromatizante, echale unas gotitas. Prepará un vaso de agua helada con unas rodajas de limón y menta. Poné una playlist de lo que más te guste o relaje, y entrá a la bañera, hasta que el agua se enfríe. Si no tenés bañera, sentate en alguna silla o silloncito cómodo y hacé lo mismo pero con la ducha abierta y el vapor a full. No te duermas y no te quedes demasiado tiempo (media hora como mucho). La piel transpira todas las toxinas. Si sos fumadora y te pasas una toalla por la piel, podés sentir el olor a nicotina impregnado. ¡Puaj!

#2 Limpieza e hidratación de rostro. Limpiate la cara profundamente con alguna crema de limpieza suave que tengas y luego mimala con una mascarilla.

Aquí, algunas opciones:

Palta: hidratante. La clave está en elegir una bien madura. Pisala hasta que se haga puré y colocala sobre la piel como si fuese una mascarilla. Ya sos El Increíble Hulk. Luego de unos minutos, eliminá todo rastro con un papel tissue  y lavá con abundante agua. Te queda una piel limpia, hidratada y rejuvenecida.

Avena: calmante y anti-inflamatorio. Tomá un puñado de avena y colocalo dentro de una toalla finita o un género limpio, atado con un hilo. Luego, sumergilo en una cacerola de agua tibia y escurrí. Repetí el proceso varias veces, para que la avena largue bien el líquido. Cuando el agua esté turbia, usala para lavarte bien la cara y dejá secar al aire.

 

#3 Revitalizá el cabello.

(¡Poné otro playlist!) Mezclá dos cucharadas de bicarbonato de sodio con un poco de agua. Untá el cabello con esa pasta, masajealo unos minutos, enjuagá con agua y lavá con normalidad. Luego aplicá algún baño de crema. Realza el brillo, mucho.

 

#4 Exfoliá tu piel.

Mezclá una taza de azúcar morena, un poco de avena y aceite de oliva. Untate todo el cuerpo con masajes suaves, especialmente en codos y rodillas. Aplicalo sobre la piel seca. Recostate sobre alguna toalla vieja que se pueda manchar y relajate. Luego, enjuagate en la ducha con agua tibia. Una vez limpia la piel, juntá valor y date un duchazo de agua fría para activar la circulación. Untate en crema hidratante.

#5 Humectá manos y pies.

Tomá dos o tres rosas del ramo que te regaló y quitale los pétalos, echalos en una taza de agua hirviendo. Dejar reposar hasta que se enfríe. Colá, tirá los pétalos y dejá el agua. Agregá dos cucharadas de glicerina (se compra en cualquier droguería grande) y untá manos y pies con la mezcla. Si podés, ponete guantes y zoquetes, y tirate a descansar. Cuando te despiertes, enjuagate las manos con agua fresca y remojá los pies en una palangana con agua tibia por 10 minutos. Con piedra pómez, raspá la piel dura. Terminá con alguna crema humectante en ambas partes.

 

Para cerrar, dormí una siesta. Te vas a levantar fresca y perfumada. Y si ya se hizo de noche, prepará una cena rica y a mirar tu peli favorita, preferentemente divertida, no sea cosa que una de llorar te arruine la cara. Toda bella, toda relajada… ¡dispuesta a mimarte siempre!