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Por todo el cuerpo

“Amor, tengo HPV”

Hablar con tu pareja sobre esta enfermedad íntima puede ser más difícil que hablar sobre la convivencia. Vamos, que el hpv no es la muerte de nadie… ¡pero cuánto lo odiamos!

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Me lo confirmó mi ginecólogo, estudio en mano: “tenés HPV”. “¿Eh? ¿De qué hablás, desde cuándo, cómo me lo quito?”, lo tiroteé, sin mucha onda que digamos. Y él, con el mismo relajo con el que se tiene una charla cualquiera, me interiorizó sobre lo que ahora puedo explicar con palabras algo más académicas.

“El Virus del Papiloma Humano tiene pocas manifestaciones, pero algunas cepas pueden producir verrugas genitales, o incluso células pre cancerígenas, en casos muy poco probables”.

Todo bárbaro entonces. El caso es que la transmisión del HPV es por contacto, y generalmente se adquiere a través de las relaciones sexuales. ¡Upsss! ¿Cómo le digo a mi novio que tengo HPV? ¿Me habrá engañado? ¿Lo tengo desde antes de estar con él y no me enteré? ¿Me va a creer que no lo engañé con otro? Resulta que muchas personas pueden estar infectadas durante años antes de enterarse, y en esos casos, el test femenino de Papanicolau es de gran ayuda. Mi pareja, ¿entenderá todo esto? ¿Por dónde lo encaro?

Dejé pasar unos días para tenerla más clara, y el fin de semana le conté la historia. “¿Viste que el otro día fui al ginecólogo, amor? Bueno, me dijo que tengo HPV, es un virus…” La cara se le transformó. Inmediatamente le arrojé un efusivo “¿Me cagaste? Dale, decime, ¿te cogiste a otra?” Me mandó a la mierda, obvio. Me preguntó si no lo había cagado yo a él, y si “esta cosa” era hermana gemela del HIV, si era mortal o qué. Sobrevino el caos, y luego, Wikipedia. Le traduje todo lo que entendí y le sugerí que también él fuera al médico a chequearse.

Estuvimos un rato en silencio, un espacio de tiempo incómodo en el que ninguno de los dos sabía bien qué hacer ni qué decir.

Lo cierto es que se calcula que una de cada diez mujeres tiene manifestaciones de HPV en algún momento de su vida. En Argentina, desde el año 2011 todas las niñas de 11 años tienen acceso, de manera gratuita y obligatoria, a la vacuna para prevenir el cáncer de cuello de útero. Cada niña debe recibir dos dosis, y la dos son necesarias para que la vacuna sea afectiva.

Cada nueva pareja sexual aumenta 10 veces el riesgo de tener una infección por VPH, y esto explica por qué el cáncer es mas frecuente en mujeres que han tenido múltiples parejas sexuales, especialmente desde muy chicas. El cigarrillo aumenta el riesgo de que el VPH oncogénico genere lesiones precancerosas, mientras que los anticonceptivos orales dan cierta protección contra la infección, o al menos no la hacen progresar. El VPH es condición necesaria pero no suficiente para generar el cáncer ginecológico asociado.

Antes de la medianoche

Por supuesto que no fue simple que un varón no especializado entendiera todo esto, pero de a poco logramos decodificarlo y desdramatizarlo. No sabemos cuándo me lo contagié ni si en realidad fue él el que me contagió a mí, pero francamente, ¿porqué querríamos saber taaanto? Así estamos más que bien…

Si tenés dudas consultá con tu médico.