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Por todo el cuerpo

Operativo verano: 8 cosas que debés saber antes de empezar pole dance

El famoso baile del caño puede ser un gran aliado para que llegues al verano como más te gusta. ¿Vas a empezar? Acá lo que tenés que saber: 

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El movimiento del cuerpo al son de un caño despierta el erotismo de quien baila y de quien observa. La asociación de este baile al submundo de los cabarets es parte del pasado. Es un tipo de entrenamiento exigido y completo por el que cada vez se interesan más personas, y cuyas competencias internacionales aumentan en la categoría de deporte. 

El pole dance ayuda a mejorar el rendimiento aeróbico, el equilibrio, la tonicidad y la flexibilidad. También es muy bueno para bajar de peso: en una hora de clase se pueden quemar hasta 500 calorías. Pero no todo es dar vueltas alrededor de un palo como si una fuera una calesita. ¿Qué tenés que tener en cuenta si estás pensando iniciarte en esta disciplina?

1. Bajá las expectativas:

Llegás convencida de ser Demi Moore en la ya clásica película Striptease, pero media hora después de transcurrida la clase, entendés que te falta un poquitín. Tranquila, disfrutalo. Como todo, lleva su tiempo. Se empieza con algunos entrenamientos específicos, y como todo en la vida, primero hay que entender de qué se trata.   

2. La ropa que (no) usás en la clase sí importa:

Parece que hay que ir en short. ¿Por qué? No es para mostrar los muslos de entrada, sino porque la piel es el mejor adherente. Cuanta menos ropa, mejor (¡en general!) Además del short, un top puede andar. O una musculosa. Eso explica los moretones eternos en las que lo practican, pero a mayor piel descubierta, mejor performance.

Cuanto más piel, ¡mejor!

3. Ejercitás hasta las pestañas:

Haces mucho ejercicio, y profundo. Esta danza mejora la flexibilidad y la postura. Tonifica abdominales, espalda y piernas. Nadie dijo que girar en una barra fuera sencillo: ¡brazos y piernas sujetan todo el peso de tu cuerpo con ellos!

Para llegar a esto, hay que entrenar mucho.

4. Aparece tu sensualidad:

Es tan real como sensacional: te sentís, de repente, sexy. El pole dance ayuda a superar miedos y a conocer mejor el propio cuerpo. Y sabelo: tu contextura corporal no condiciona nada, la técnica no descarta talles XL. ¡Es para todos y todas!

Emma Haslan es una superestrella sexy y XL del pole dance. 

5. Amarás la música:

Las clases siempre ofrecen música potente, sinuosa, que inspira el impulso que requiere la disciplina, a volúmenes muy importantes. Algunos temas son emblemáticos, como el que musicalizó el streap tease de Kim Bassinger tras las persiana de Nueve semanas y media.

6. Te puede dar miedo, pero...

No, no y no. Con miedo no avanzás. Si lo primero que pensás es que te vas a caer (puede pasar), no lográs ni siquiera empezar. Es una disciplina genial para concentrarse, escaparle a los miedos y ponerse muy en forma mientras se despeja la mente. Incluso, si sos mamá y no tenés donde dejar al bebé, podés ingeniártelas. ¡Mirá este video, si no!

7. No hace falta experiencia previa:

No es necesario el background en deportes con fines recreativos. El pole dance es una actividad muy amigable para quienes son principiantes. Si falta fuerza, se comienza con entrenamientos en el piso, y a medida que la practicante va ganando habilidades, va probando con las trepadas y otras combinaciones más complicadas.

¡Todos pueden!

8. Podés prepararte en tu casa:

No, claro, no todas tenemos un caño en medio del living. Pero podés acompañar la práctica con algunos ejercicios específicos desde casa: planchas, brazos, flexiones y abdominales. Practicar yoga también complementa muy bien, porque estirarse es fundamental para evitar lesiones. 

¡Te va a gustar!