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Style ¡Arte, arte, arte!

6 tips para ir a una vernissage y no pasar un papelón

La inauguración de una muestra de arte puede ser una experiencia placentera o una incómoda puesta en escena. No hay que desesperar, aquí los must que te evitarán quedar como sapo de otro pozo.

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Estudiar un poco y memorizar algunos datos arty

Un día antes, podés leer algunos conceptos básicos de los grandes movimientos de arte y artistas: pop art, Bauhaus, art decó o kitsch, por ejemplo. Convengamos que no hay tiempo de googlear respuestas si alguien hace un comentario sobre las “oscuras pinceladas del neorrealismo”. Es mejor no responder si no se sabe de qué están hablando, o al menos evitar el cliché de decir cosas del estilo “el arte salvará a la humanidad”.

Erradicar algunos comentarios

Esto no es arte / Lo podría haber hecho mi hijo / Yo te lo hago borracho”, son comentarios soberbios y denotan una absoluta falta de tacto y cortesía. Un buen ejercicio es observar a los niños atentos a algo que no conocen. La honestidad brutal de sus reacciones es una buena guía para imitar. Tampoco decir “no entiendo”; hay que eliminar el prejuicio de que hay un modelo de arte con formato establecido. Una obra no termina en el taller, continúa como disparador del espectador que la aprecia. Se pueden ensayar algunas frases como “es una explosión de color muy interesante”.

"Me temo que si uno fija su atención en una cosa el tiempo suficiente, pierde todo su significado." Andy Warhol.

Entrar al espacio con seguridad y estilo

Que no es otra cosa que ser natural, sutil y respetuoso. Es bueno contemplar lo que hay alrededor y no poner cara de sabelotodo: además de que nadie se lo cree, no se trata de parecer un experto en arte contemporáneo. Por favor, nada de gestos de queinteresanteloqueveo acompañados de mano en la barbilla. Mucho menos hacer un marquito con las manos, tipo director de cine, para contemplar la obra. Dejar las sonrisas irónicas o los bostezos para la reunión con el jefe de personal.

¿La vanguardia es así?

¡Cuidado! La mayoría de las veces, la silla con un trapo y un secador apoyado en el respaldo no son una instalación vanguardista, es sólo algo que se olvidó el señor de la limpieza. Es posible apelar al argumento de que la sensibilidad permite ver arte hasta en los objetos más cotidianos y que el mayor tesoro de cada persona es su criterio personal. Pero el prestar atención a lo que se está mirando, el poner en acción la curiosidad e interpelar lo que se observa, ayudarán a distinguir una cosa de la otra.

¿Qué ponerse?

Dependerá del horario del evento en cuestión, de si el artista es amigo o no, o si es un espacio informal o en el Museo de Bellas artes. Ojo con los finger foods y los tragos, que se te pueden volcar y quedás como una atraconada. Un no definitivo es el look muy de fiesta, las lentejuelas o la bijou excesiva. No es una fiesta de quince ni un casamiento. El toque puede ser un sombrero con onda, un buen bolso o botas rojas. Si te sacan fotos, por caridad, ¡que sean sin flash!

Confiar en la propia sensibilidad artística

Todos tenemos recorridos internos, gustos e inclinaciones en cuanto a colores, formas, tamaños y sensaciones. Una buena apreciación de una obra de arte es dejarse invadir por la curiosidad y reconocer lo propio. El arte es pura pregunta: no hay que esperar que la obra deje una moraleja, ni que enseñe, ni que sea “bella”. Puede ser perturbadora o violenta, o que verdaderamente no nos mueva un pelo, aunque el de al lado esté llorando de emoción al verla.