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Los 5 lugares más bizarros de Buenos Aires

Buenos Aires tiene una oferta de espacios desopilantes que nunca imaginaste. Si andás con ganas de un plan diferente y freaky, estas son las mejores opciones para que salgas de la rutina.

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Monumento a Caperucita Roja

¿Quién diría que la legendaria niñita traviesa andaría por los bosques de Palermo, paseando con su canastita para su abuelita enferma? Le Petit Chaperon Rouge -así se llama en su francés original- tiene su monumento de mármol en avenida Sarmiento y Del Libertador.

Caperucita y el Lobo tienen una altura de dos metros y fue cincelada por el escultor francés Jean Carlus. A pesar de que se dice que es la única en el mundo, sabemos que hay varias. El hecho es que el cuento original, de Charle Perrault, tiene un final trágico: la nena y la abuela son devoradas por el lobo. Pero los Hermanos Grimm lo suavizaron recuperando del más a allá a caperucita y a su abuela, y así fue como llegó a nuestros días. También existe otra referencia al cuento en la ciudad, y es la calle Caperucita, de una sola cuadra. Queda en Parque Chacabuco y se llama así desde 1925, mucho antes de que el monumento se construyera. Decile al taxista que te lleve a Caperucita al 2500, y esperá que te responda: “Jo, Jo, te lleno la canastita”.

¿Lobo estás?

Estatua de la libertad porteña

¿Querés sentirte Carrie Bradshaw paseando por NYC? No tenés que tomarte un avión. Andá a Barrancas de Belgrano, a La Pampa entre Virrey Vértiz y Arribeños. Allí está nuestra propia Liberty Statue. También de bronce, aunque construida en una escala muchísimo menor. Aunque muchos piensen lo contrario, no se trata de una copia, sino de una obra original del mismo escultor, Frederic Bartholdi, hecha en su taller de París y adquirida por la municipalidad en Francia en 1874, junto con otras obras que se compraron para embellecer plazas y parques. Y lo genial: se colocó 22 años antes de que Mr. Bartholdi empleara el mismo molde para inaugurar la histórica neoyorquina.

Al gran pueblo argentino, ¡Salud!

Escuela de Disciplina

¿Viste Cincuenta sombras de Grey y dijiste “mmm, voy a probar”? La Primera Escuela de Sado Masoquismo en Buenos aires existe y está en el barrio de Almagro. Fue fundada por unas amigas, en un lugar con amplias instalaciones donde “el cuerpo docente es muy riguroso con el cumplimiento de sus tareas, como es debido”, según explica Daniel Riera, en su libro Buenos Aires Bizarro. Tienen toda clase de insumos bondage, sogas, látigos, fustas, picanas y demás. Enseñan cómo usarlos, ser sumisos, dominantes, amos y amas. Tienen hasta un plantel de esclavas y esclavos propio. ¡Pegame y llamame Marta!

 

Palacio de aguas corrientes

En avenida Córdoba y Riobamba está ese palacete de estilo francés y ornamentación increíble, conocido como el Palacio de Aguas Argentinas, pero pocos saben que alberga a uno de los museos más extraños del mundo. En el primer piso, está el Museo del Patrimonio. Y, ¿qué encontramos? ¡Inodoros! Toda clase y cantidad. Esto es porque hasta la década del ‘50, las empresas tenían la obligación de enviar un ejemplar de cada nuevo artefacto para que la oficina de Obras sanitarias lo aprobara. Las marcas son variadas y diversas, como si de jeans se tratara: Pescadas, Traful, Trentonian, Iron Works y muchos más. No se te ocurra pedir el baño prestado porque el uso del patrimonio del museo está totalmente prohibido.

Veo inodoros por todas partessss...

Buenos Aires Misteriosa

Si tenés ganás de un tour bien diferente, éste es perfecto. Lo contratás on line y es un paseo (nocturno) en bus, contando historias de crímenes y leyendas urbanas de la Capital. La envenenadora de Monsterrat, el Fantasma de Felicitas Guerrero, la sombra del asesino El Petiso Orejudo. Todo eso explicado en el recorrido, con la tenebrosa voz de una guía que describe los hechos más sangrientos y fantasmagóricos que conviven, en la oscuridad, con los porteños.