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Vida Cotidiana

Argentina, ¿abriéndose al alquiler de vientres?

Una beba gestada en el vientre de su tía fue inscripta como hija de la madre que tuvo la “voluntad procreacional”. El caso reabre la discusión acerca de la conformación de familias en el país.  

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Hasta hoy no había precedentes al respecto: una pareja anotó como hija legítima a una beba gestada en el vientre de la hermana de su madre. El fallo que propició este caso dictó la inconstitucionalidad del artículo 562 del Código Civil y Comercial, que establece que, en casos semejantes, es la mujer que dio a luz la única que puede adjudicarse la maternidad. Así, Argentina retoma un debate que había quedado excluido durante el diseño del nuevo Código: la gestación por sustitución, o maternidad subrogada. Hasta el momento, la misma no cuenta con regulación oficial.

La ferliz familia de Flor de la V.

Se trata de una práctica cada vez más extendida en nuestro país y en todo el mundo, donde una mujer accede a gestar un bebé y luego a renunciar a su filiación, es decir, a todos sus derechos como madre, en favor de otra persona o pareja. Desde el punto de vista médico, la técnica utilizada es la fecundación in vitro, o la inseminación artificial. En estos casos, la madre biológica puede ser la gestante o la alquilada, depende de quién de las dos done su óvulo (que también puede provenir de donación anónima). En el caso del padre, el esperma puede provenir del padre contratante o también de un donante.

 

Existe, aunque penado por la ley en nuestro país, la posibilidad de una compensación económica, donde los contratantes corren con todos los gastos del embarazo y del parto. En estos casos, tiene ligazón directa con el robo de bebés, donde hay parejas que incluso los compran sin mediar legislación o cuidado. En otros países como Estados Unidos, hay empresas que ofrecen el “servicio” en toda la extensión del proceso, desde la elección de donantes hasta la consecución del parto.

Hasta el anteproyecto existente -que dice que los subrogantes serán los únicos reconocidos como padres del niño nacido- se convierta en ley, todo lo atinente a estos fallos dependerá del entendimiento que haga cada juzgado del caso particular y el vacío legal persistirá. De por sí, alquilar un vientre es una decisión realmente difícil de tomar, porque encierra miedos e inseguridades límite, como que la madre que lleva al bebé lo sienta propio y no lo quiera entregar.

Pero la figura de la “verdadera” madre, según algún “antiguo orden natural”, pierde sentido en estos casos. Madre es la mujer que ama a su hijo. A veces coincide con la biología, y a veces, no. Cuando se hace con responsabilidad y profesionales que acompañan desde la psicología además de la medicina, no existen motivos para que el niño o la niña crezca con alguna problemática relacionada al caso.

Ricky Martin y sus mellizos nacidos de vientre de alquiler.

Así, la ética y el amor dejan la pregunta abierta hasta que la ley sea promulgada.