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Vida Cotidiana

Consejos útiles para organizar tu placard

Cambia la estación, cambian los hábitos, cambia la ropa que te vas a poner todos los días. Y es importante que sepas -¡al menos!- dónde está cada prenda. Antes de que te dé un ataque y dones todo la iglesia del barrio, acá van algunos consejos para que no llegues a odiar tu ropero.

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El placard casi siempre queda chico para la ropa que tenemos (que no sabemos cómo, dónde ni cuándo la compramos). Ante la necesidad de maximizar y aprovechar los espacios, lo primero a hacer es clasificar la ropa.

Empecemos: sacá todo -¡pero todo!- del placard, y dividí en tres grupos:

 

Grupo “Jubiladas”: acá van las prendas que se tienen que ir por entradas en años, por pasadas de moda. Son las que no nos quedan bien pero las guardamos para cuando bajemos uno o dos kilos (¡nunca sucede!). Sacalas del placard, regalalas o vendelas en alguna feria. Te va a quedar un montón de espacio libre.

 

Grupo “Se quedan en casa”: es la ropa que sabés que sí o sí vas a usar, va directo a la pila de doblar y guardar.

 

Grupo “A la modista del barrio”: son las piezas que tienen roto el ruedo, la manga, necesitan zurcidos, arreglos de tamaño, modernización, desmanche. Separalas y llevalas ya. No esperes a que te den ganas, porque eso nunca va a suceder.  

 

Una vez despejado el espacio, empezá a organizar:

 

Si no te alcanza el interior para incluir cajones, recurrí a una cómoda: quedan lindas y también sirven como apoyo. Ahí podés guardar las prendas más finas y las que no querés que queden expuestas, como la ropa interior o esa camiseta horrible que no podés dejar de usar nunca debajo de los sweaters.

 

 

Cuando vas a colgar, dividí las prendas en las más largas y las más cortas; si son camisas o pantalones; vestidos largos o tapados. Siempre agrupados de acuerdo al largo.

 

Si no tenés botinero podes guardar los zapatos debajo de las prendas largas, cuidando que no las rocen. Si no te entran todos, usá el espacio debajo de la cama, en cajas.

 

A la parte de arriba del placard, donde te cuesta más acceder, destinala para lo que uses con menos frecuencia, o para guardar esa cartera horrible que te regaló tu cuñada en Navidad. Si tenés pantalones de tela, lo ideal es colgarlos pero de los extremos, porque suelen deslizarse de la percha (¡cómo no odiar cuando buscás una pilcha y se te caen todas las de al lado!). A los jeans, en cambio, podés doblarlos y acomodarlos en un estante.

 

Tema polleras: distribuilas de la más corta (si usás) a la más larga. También podés hacer esto con los vestidos, y a su vez separarlos por “los de salir” y “los de todos los días”. Es importante el tipo de perchas que uses para cada prenda, para que no se arruinen.

 

 

Algunas mujeres ordenan la ropa por colores, pero también se puede hacer por tipo: sweaters, remeras de manga corta o larga, camisas, etc. Si preparás ropa para el día siguiente, conviene que tengas un perchero aparte y ahí dejes el outfit listo, incluido el calzado.

 

 

Otros tips:

Enrollá las remeras tipo paquete-cilindro para tener más espacio, así no se arrugan y las podés guardar en el cajón. En los estantes, entran más unidades.

Tras de la puerta es un buen lugar para colgar una bolsa de tela y tirar ahí la ropa sucia.

 

 

 

Si guardás juegos de sábanas en el placard, doblá las del mismo juego y guardalas en la funda de almohada.

¿Uno divertido? Usá los flota-flota de la pileta para sostener el interior de las botas. Quedan perfectas.