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Vida Cotidiana ¿Perno total o evento del año?

Encuentro de egresados: reflexiones que será mejor callar frente a tus ex compañeros

Gracias a esa discutiblemente fabulosa herramienta que es Facebook, en los últimos años se han multiplicado las reuniones de ex alumnos de colegio. ¿Velada emocionante o fracaso digno de un corchazo?

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¿Quién era la traga insoportable? ¿Y el tímido? ¿Cómo fue que la gordita se convirtió en esa potra? ¿Quién se casó o tuvo hijos? ¿Alguien ya se divorció? ¿Quién se hizo cura, lesbiana, gay? ¿Alguno estará internado en una clínica de rehabilitación? Llega la noche del encuentro y las dudas se multiplican.

La decisión de asistir tal vez haya sido un poco forzada, pero no está del todo bueno perderse una experiencia que quién sabe si se irá a repetir. ¿Juntarse, después de 10, 15 o 20 años, con todos esos adolescentes convertidos en… otros? ¿Es necesaria esa experiencia en la vida de un ser humano? No sabemos, pero ya confirmamos que sí, que vamos. Pues bien, con la decisión tomada, lo mejor será evitar algunas expresiones frente a los otros integrantes del curso. A saber:

¡Estás igual!

No seas cruel con los demás si no querés que los demás lo sean con vos. Antes el pelo era extraño, la moda era horrible, el cuerpo era una explosión hormonal, y los cambios de humor generaban seres pavotes y caprichosos. No es un piropo, en este caso.

¡Alegría! ¿Alegría?
¡Alegría! ¿Alegría?

¿Seguis soltero/a?

¿Qué te importa? No sabés si el otro enviudó, si sigue virgen, o si es la asesina serial que mata a sus maridos en la noche de bodas. Puede que haya sido abandonado/a y quiera, durante toda la noche, hablarte de cómo los mejores años de su vida se han ido diluyendo. Sabelo: la pregunta no es una buena idea.

 

No me gustan los bebés

Mientras empieza la ronda de fotos, celulares y tablets con las fotos de hijos y (auch) nietos, no sería muy bien recibido que digas en voz alta “a mí los bebés me parecen animalitos deformes que se cagan encima”. Se puede ser amable, ver las fotos y después sí, expresar algún punto de vista sobre postergar la maternidad o, claramente, explicar que la misma no es una obligación, y que para algunas personas simplemente no es un tema.

¡Éramos tan amigos! ¿Qué paso que no nos vimos más?

Pasan las cervezas y aparece la borrachera melancólica. Sí, eran amigos pero la vida produce encuentros y también distancias. ¡A crecer, por favor! La gente cambia y es buenísimo que eso suceda.

 

Y, ¿te gusta tu trabajo?

Si la respuesta es afirmativa, el otro puede estar horas y horas hablando acerca de qué lo llevó por allí. Pero puede ser que le estés hablando a alguien muy frustrado que te obligue a fumarte un monólogo sobre sus fracasos personales. Es preferible que todos juntos canten “Bariló, bariló, nos vamo’ a Bariló”, y listo.

Algo dulce para compartir... mejor.
Algo dulce para compartir... mejor.

¿Cómo está tu hermano?

Denota franca e inmediata desesperación. Aparece la ilusión de concretar la fantasía (y, por qué no, avanzar) con ese hermano que era un bombón. No hay que diluir el objetivo de la reunión, que es el reencuentro y no la promesa de una cita sexual. ¿Irse con alguien de ahí esa misma noche? No, no y no.

 

No partir a los 10 minutos de llegar

Tenés que disfrutar aunque solo te lleves bien con uno o dos, o aunque la mayoría sean personas que jamás deseaste volver a ver en tu vida. Pensá que todos tienen algo bueno para compartir con los demás y quedate para disfrutarlo. No es poca cosa.