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¿Está de moda? ¿Es una enfermedad? ¿Tiene cura? ¿Por qué todo el mundo habla de gluten free?

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La celiaquía es una intolerancia alimenticia que se trata con dieta. Ser celíaco no se elige -como ser vegano o vegetariano-, no es para bajar de peso, y no es garantía de consumo light. Los celíacos nacen celíacos, y son intolerantes al conjunto de proteínas en el grupo de los cuatro cereales: trigo, avena, cebada y centeno (TACC).

 

Esta intolerancia no distingue entre varones, mujeres o niños. Produce una lesión de la mucosa intestinal que da lugar al clásico cuadro de mala absorción, que se revierte y normaliza al iniciar una estricta dieta sin TACC. No contagia y no tiene medicamentos indicados.

 

Los celíacos pueden consumir sin problemas arroz, quínoa, verduras (todas), carnes (todas), aves (todas), pescados, huevos, leches, frutas y quesos sin gluten, chocolates, caramelos y pueden tomar vino. También hay panificados elaborados sin TACC, al igual que golosinas, premezclas y muchos otros productos que hacen que la vida del celíaco sea más fácil.

 

Varios restaurantes han incorporado a sus cartas el menú gluten free. Existe un listado de alimentos permitidos que se puede consultar on line, y también proliferan locales y deliverys especializados en este tipo de elaboración, con chefs que preparan exquisiteces. Los alimentos envasados con un simbolito que es una espiga de trigo tachada y la leyenda SIN TACC, son los que pueden ser consumidos por celíacos.

Pero ojo, una dieta sin gluten es recomendada sólo cuando una patología lo requiere. Hacerla sin control (“¡está de moda!”) puede generar aumento de peso no deseado, intolerancia a la glucosa, diabetes, falta de nutrientes y sensibilidad al gluten posterior.

Si invitás a un celíaco a comer a tu casa, sabé que tenés muchísimas opciones para preparar que no sean estrictamente “para celíacos”, y podés hacer lo mismo para todos tus invitados. Una buena carne al horno con papas, un salmón marinado con verduras, un wok de arroz con pollo, ¡sushi!, entre miles de opciones más. A lo sumo tendrás que evitar la pizza, la cerveza, las tortas tradicionales… No es el fin del mundo, ¿no? No hace falta que lo sientes aparte y le sirvas un sándwich de galletas de arroz.

 

Aquí, te dejo seis cosas que nunca deberías decirle a un celíaco si no querés que te responda con cierta violencia, verbal o de la otra.

 

#1 ¡Bueno, por un poquito no te va a pasar nada!

Posible respuesta: sí, me da diarrea, malestar, vómitos, entre una infinidad de síntomas posibles. ¿Qué sos? ¿Médico?

 

#2 ¡Qué rico está esto! (señalando algo que no puede comer).

Posible respuesta: me imagino. Gracias por compartir la experiencia sensorial.

 

#3 ¿Sos celíaco? Aaahhh claro, entonces papa no podes.

Posible respuesta: ¿Qué tiene que ver la papa con el trigo, la avena, etc.?

 

#4 ¡Mirá qué rico lo que traje… uy, me olvidé que sos celíaca!

 Posible respuesta: no te preocupes, yo no me olvidé que eras un imbécil y me preparé algo.

 

#5 Yo conozco al cuñado de una tía de una amiga que era celíaco y se curó.

Posible respuesta: ¡Milagro! Porque no tiene cura, sólo tratamiento con dieta.

 

#6 Pero… si no podés comer todo eso, ¿qué comés?

Posible respuesta: muchas cosas, la vida no es solo alfajor, pizza y cerveza. Gracias por preguntar.

 

#7 ¿Es contagioso?

Posible respuesta: no, pero la estupidez parece que sí.