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Mundo Escalofriantemente reales

Chuckys adoptadas: las muñecas que adoran los tailandeses

La necesidad de tener hijos o asegurarse un status en la clase media incita a los asiáticos a comprar exóticos muñecos a los que tratan como parte de su familia. Dicen que traen buena suerte.

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Las muñecas con supuestos poderes sobrenaturales denominada luk thep comenzaron a formar parte de las tradiciones y creencias tailandesas. Los llamados “ángeles infantiles”, tal su traducción, son muñecas que según sus dueños traen buena suerte, por lo que las cuidan como si fueran niños reales, reveló BBC Mundo en su portal.

Tal es así que después de comprar la muñeca, el dueño la lleva a un monje budista, para que realice la ceremonia de unción conocida como "plook sek". Se trata de plegarias que se realizan para bendecir populares amuletos de la suerte tailandeses. “En el caso de las luck thep, se percibe con frecuencia como una forma de dar vida a la muñeca, invitando a un espíritu errante a habitarla y darle un alma”, cuentan. 

Las muñecas son bendecidas con el objeto de “darles vida”.

Varios propietarios indicaron que su muñeca era algo más que un talismán y que la tratan como si fuera un hijo propio."Mi hija quiere una hermana y una amiga. En su escuela, sus amigos también tienen un luk thep…así que mi hija quiere tener una también, como el resto de la gente", relató un comprador.

La antropóloga Asama Mungkornchai, de la Universidad Prince of Songkla de Pattani, dijo que las muñecas parecen ser especialmente populares entre las mujeres de clase media, por lo que se deduce que podrían "satisfacer su necesidad de ser madres".

Las familias adoptan a las luk thep como hijos propios.

Pero el hecho de que muchos dicen que la necesitan para tener buena suerte y dinero también subraya "una tendencia por sentirse inseguros entre la clase media tailandesa, sobre todo en cuestiones relacionadas con la economía", añadió.

Marketing

Las empresas encontraron diversas formas de adecuar sus ofertas a estas muñecas, que son como un miembro más de la familia. La aerolínea Thai Smile Airways salió a ofrecer boletos para que las mismas puedan tener sus propios asientos, aperitivos y bebidas.

La Autoridad de Aviación Civil de Thailandia se opuso a esta propuesta y en declaraciones a The Bangkok Post dijo: "En base a las reglas internacionales de la aviación, los pasajeros son personas. Así que las aerolíneas no tienen permitido vender billetes para muñecas". Sin embargo, los pasajeros pueden comprar un segundo asiento a su nombre y colocar allí a sus "luk theps", indicaron luego.

Por su parte, la cadena de restaurantes Neta Grill ofrece comidas a las luk theps a un precio infantil, además de estar abiertos a todos los devotos. Algunos propietarios también han comprado accesorios caros y joyas para sus muñecas.

Llamado a la coherencia

El primer ministro Prayuth Chan-ocha pidió a la gente que no se deje llevar por la moda y no compren las muñecas si no se lo pueden permitir. El precio de las luk thep ronda los US$ 42. 

La policía también expresó su preocupación porque los vendedores de muñecas evaden impuestos a la importación, y porque las muñecas podrían utilizarse para traficar con drogas. Tal es así que esta misma semana, la policía en Chiang Mai interceptó una muñeca cargada con 200 tabletas de la popular droga recreativa "yaba".

Incluso han surgido dudas relacionadas con la religión y sobre si es apropiado realizar rituales budistas con las muñecas, ya que sus propietarios son criticados por ser supersticiosos.

La Oficina Nacional de Budismo le dijo a Thai PBS que el ritual plook sek no tiene nada de diferente con respecto a las bendiciones que dan los monjes a otros objetos como los autos, una práctica que está ya ampliamente aceptada.

La bendición de muñecas divide a los budistas.

Acharn Winai Thitapanyo, un monje en el temple de Bua Kwan conocido por sus bendiciones a muñecas, le dijo a la BBC: "Como no viola nuestra disciplina, los monjes pueden recitar mantras para complacer a la gente".

Su aspecto realista y el trato que le dan sus dueños le da un costado escalofriante a esta nueva moda que se impone en el país asiático.

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