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Mundo Una comunidad misionera, en la mira

El escándalo sexual que involucra a la Iglesia y conmueve al Papa

Francisco tiene en sus manos un informe en el que se revelan testimonios de víctimas que fueron tratadas como esclavos sexuales en una comunidad religiosa en Kenia, España y EE.UU. Relatos desgarradores.

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Un escándalo de connotaciones sexuales, vinculado a la esclavitud, el abuso y la violencia sexual estalló hoy en Europa, tras un completo informe que publicó el diario El País de Madrid, en el que se relata con precisión y testimonios la denuncia realizada ante el papa Francisco por un misionero de una comunidad de clérigos y laicos españoles extendida por EE.UU, Africa y Latinoamérica.

Una de las vícitimas que habló con el diario español y que le contó su caso al Papa.

Se trata de la comunidad Misionera de San Pablo Apóstol y de María Madre de la Iglesia (MCSPA, en sus siglas en inglés), que además de su faceta religiosa realiza obras de cooperación y desarrollo. El dossier que tomó estado público y provocó el escándalo fue realizado por el teólogo José Manuel Vidal quien lo entregó al Papa y éste, sin dudarlo, le exigió que lo publique.

Los fundadores de esa comunidad ya habían sido castigados en 1995 por el arzobispo de Barcelona.

Francisco Andreo, fundador del MCSPA, operaba en Africa.

Testimonio

“He sido esclavo laboral y sexual de un grupo de depravados, encubiertos por jerarcas de la Iglesia. En los tres años que estuve en la misión de Nariokotome, en Kenia, me trataron como una bestia de carga. Eramos unos 30 personas y a la esclavitud laboral se añadía la exclavitud sexual. Nos decían que la vida sexual activa es algo que Dios quiere y que también quiere que vayamos desnudos porque desnudos nos creó. Ayúdeme Francisco, ponga un poco de alivio en mi alma rota”, escribe al Papa una de las supuestas víctimas, que ahora tiene 36 años. No es la única denuncia ante el Vaticano contra la MCSPA, pero esta en manos del papa. Otras dos confesiones iguales de estremecedoras, de un chico y una chica, parecen haberse perdido por el camino.

Andreo, rodeado de miembros keniatas de su comunidad, en la que habría esclavizados.

Varios de los aludidos ahora en el dossier entregado a Francisco han negado con energía las acusaciones. Promovida por Francisco Andreo, Albert Salvans y Pere Cané, entre otros, la MCSPA surgió entre sospechas por el origen de sus fundadores, entonces corrían los años 90.

“He sido esclavo laboral y sexual de un grupo de depravados, encubiertos por jerarcas de la Iglesia

El arzobispado de Barcelona, ya los había investigado en 1995 por corrupción de menores y estupro. Aquella denuncia también pedía que se procese por encubridores y coacciones al arzobispo de Barcelona, cardenal Narcís Jubany, que ya estaba jubilado; al sustituto, el también cardenal, Ricard María Carles y a tres de sus obispos auxiliares. El caso llegó incluso al Parlamento de Cataluña.

Gran cantidad de jóvenes integraban el seminario de la MCSPA.

Paulino, uno de los denunciantes que habló reservando su identidad con el matutino español, le dijo: “Ya solo confío en el Papa. Me duele no haber tenido agallas para denunciar esto antes. Me duele que durante todos estos años en los que no fui capaz de denunciar han seguido abusando de chicos y chicas. Yo ya no tengo miedo. Eso sí, me han quedado secuelas. Espero que la jerarquía reaccione de una vez. Hay muchos obispos que lo saben. Unos por no complicarse la vida, otros por dinero, el caso es que no hacen nada. Yo mismo se lo conté a un obispo y no me hizo caso”, revela la víctima al diario español.

También, por medio de la asistencia a los niños, cuenta el testigo que se reclutaban a las víctimas.

El caso conmovió hoy a todo el Vaticano y a las diócesis involucradas y se espera que el papa Francisco, además de difundir los hechos y el dossier, tome severas medidas a la brevedad.