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El triste final del león más grande del mundo: lo cazó dentista yanki

Pagó 50.000 euros para ir de cacería. Le disparó con arco y flecha a Cecil, el león más grande de Zimbawe, quien se desangró durante 40 horas. Cuando murió le cortaron la cabeza y le sacaron la piel.

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Cecil era el león más grande de Zimbawe (y quizás del mundo), un ícono del país, una especie de Mufasa, pero real. La muerte de Cecil es noticia en los diarios europeos, en especial de los españoles, porque se creía que su matador era un cazador español. Pero hoy se supo que fue un dentista estadounidense, Walter James Palmer, quien pagó 50.000 euros para dar caza al animal más majestuoso de Africa.

“Según ha confirmado Jhonny Rodrigues, presidente de Zimbabue Conservation Task Force, Walter viajó al país a principios de julio. Unos días antes del 6 de julio, acompañado por el cazador y guía profesional, Theo Bronkhorst, salieron a cazar en las cercanías del Parque Natural de Hwange, por la noche vieron a 'Cecil' y ataron un animal muerto a un árbol a la espera de que el león más grande del país fuera atraído por el cebo”, informa el diario español El Mundo.

“Cuando 'Cecil' se encontraba fuera del Parque, Walter disparó una flecha con su arco hiriendo al león. Le dejaron durante dos días vagar herido y le siguieron. El 6 de julio le dieron caza y le dispararon con un rifle hasta matarlo. Después lo desollaron y le cortaron la cabeza”, agrega el diario.

Rodrigues es quien hace unos días había informado a la prensa que se sospechaba que el cazador que había matado a Cecil era un español, lo que había generado la indignación de los medios españoles, que casi de inmediato pasaron a recordar la noticia del rey Juan Carlos, quien en 2012 sufrió una fractura mientras cazaba elefantes en Africa.

El rey Juan Carlos fue a cazar elefantes a África.

Cecil tenía un collar con un GPS, que le había sido puesto por una organización conservacionista en alianza con la Universidad de Oxford, de esta forma se pudo descubrir la ubicación exacta donde murió el león. Después de darle muerte, le cortaron la cabeza y le sacaron la piel.

El cazador estadounidense es propietario de una clínica dental situada en la localidad de Bloomington, en Minneapolis, cuyo eslogan es “una gran sonrisa lo dice todo”. La misma sonrisa de estúpido con la que Palmer aparece fotografiado en otras viajes de cacería por el continente africano.

“Palmer presumía en un reportaje publicado en 2009 en The New York Times de poder disparar a una carta a 91 metros de distancia, de no usar armas de fuego en sus cacerías y de haber aprendido a tirar a los cinco años de edad”, agrega el diario El País.

Cecil, a la izquierda, en otra cacería.

El odontólogo ya había tenido problemas con la Justicia de su país. Según el diario El Mundo, “en el año 2008 fue condenado a una multa de 3.500 euros y a un año bajo vigilancia por matar a un oso negro en un área natural de Pesca y Vida en EE. UU. sin tener licencia para ello”.