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Mundo Todo es oscuridad para el racismo

El "viernes negro" del Ku Klux Klan: mataron a uno de sus líderes

Los supremacistas viven su peor momento: J.J. Harper, líder de la tristemente célebre organización racista Ku Klux Klan, murió luego de un tiroteo con la policía. 

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Negro es el porvenir para los racistas estadounidenses. Negra es la actualidad de aquellos que pretendan perseguir a los demás por el color de su piel. Negro es el futuro de los enemigos de la igualdad. JJ Harper, líder del Ku Klux Klan en el Estado de Georgia, murió el viernes pasado al cabo de un tiroteo con la policía.

Los miembros del Klan utilizan las sábanas a modo de capucha.

Al parecer, el tiroteo se suscitó por un problema doméstico. Harper se estaba separando de su ex esposa y un hombre había pasado a llevarse las pertenencias de ella. Armado como para una nueva Guerra de Secesión, el racista intentó impedir que el hombre cumpliera con su objetivo. No hay nada peor que un miembro del Ku Klux Klan despechado. 

J.J. Harper: las malas personas también mueren. 

El Ku Klux Klan fue fundado en 1.865, por veteranos de los Estados Confederados que se oponían a la libertad de los esclavos. Pese a que fue disuelto en 1.870, una y otra vez se rearmó, supuestamente en la clandestinidad pero a menudo con el apoyo más o menos solapado de importantes dirigentes políticos norteamericanos. Además de odiar a los afroamericanos, sus miembros odian a los judíos. En 1.920, su momento de esplendor, llegó a tener alrededor de cuatro millones de seguidores. Actualmente, cuenta con alrededor de 3.000. Si no se incorporó nadie luego de la muerte de Harper, ahora son 2.999.  Pese a que surgió en el partido Demócrata, sus miembros se pronunciaron a favor del republicano Donald Trump.

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Harper se hacía llamar "brujo imperial" del Klan . Curiosamente tenía por homónimo a un líder aborígen canadiense asesinado en 1988 por la policía de su país, en un hecho que tuvo connotaciones racistas. En otras palabras: hubo un J.J. Harper honorable y el aza quiso que fuera víctima de las ideas -por llamarlas de algún modo- del hombre que murió la semana pasada.