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Estuvo un año en el espacio: volvió más alto y con ardor en la piel

El experimentado astronauta Scotte Kelly regresó después de 340 días en el espacio. El cosmonauta retornó con casi cuatro centímetros de más, dolores musculares e hipersensibilidad en la piel a causa de la falta de gravedad. 

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Un viaje largo, sin lugar a dudas. Pero cuando Scott Kelly regresó a la Tierra notó algo distinto. Estaba cambiado, muy dolorido y cansado. El astronauta pasó casi un año fuera de casa, 340 días para ser exactos, y logró realizar 450 experimentos en la Estación Espacial Internacional (EEI), donde comenzó con las investigaciones para preparar los futuros viajes a Marte que durarán más de dos años.

No fue la primera vez que Kelly estuvo viviendo en el espacio. Antes había hecho otra misión de 159 días en la EEI. Tras su esperado regreso se convirtió en el estadounidense que más tiempo paso en el espacio de forma ininterrumpida.

A pesar de sus logros, el astronauta sufrió algunos cambios en su cuerpo. El primero se notó a la vista, cuando Scott se reencontró con su hermano gemelo Mark Kelli, “su otra mitad”. Esta vez, y como nunca había ocurrido, Scott era más alto que su hermano: 3,81 centímetros.

Según explicó la NASA, esos centímetros de más fueron el resultado de “la ausencia de gravedad” y, por lo tanto, del “alargamiento” de su columna. Igualmente, la felicidad de ser más alto le duró poco al astronauta y tan rápido como la gravedad comenzó a ejercer presión en su cuerpo, recuperó la estatura que tenía antes de partir.

Los hermanos Kelly, luego del regreso de Scott. 

"Estoy sorprendido de lo distinto que me siento físicamente, en comparación con la primera misión que hice", confesó en conferencia de prensa luego de su vuelta. Lo segundo que notó tras su regreso le causó un fuerte dolor. Kelly tenía una “hipersensibilidad en la piel”.

"Es como una sensación de ardor siempre que me siento, me acuesto o camino", contó el astronauta. Durante su vuelta a Estados Unidos, Kelly intentó dormir pero algo se lo impidió. "Fue muy difícil porque estaba incómodo y tenía mucho dolor muscular", afirmó.

Asimismo, el astronauta explicó que está teniendo problemas con su puntería a la hora de apoyar o lanzar un objeto. "Lo primero que intenté lanzar a una mesa lo fallé. Intenté jugar al básquet y no pude encestar ni una vez. Aunque tampoco soy un buen jugador", bromeó Scott.

Por otra parte, explicó que los astronautas, al estar en microgravedad, “pierden masa muscular y densidad ósea”, a pesar de que parte de la rutina en el espacio es hacer casi tres horas de ejercicio durante seis días a la semana.

El corazón sigue bombeando la misma cantidad de sangre a las extremidades, pero los vasos sanguíneos en las piernas no tienen que trabajar tan fuerte para bombear sangre de vuelta al corazón. En el espacio, los astronautas pierden volumen de la sangre, razón por la cual Scott Kelly recibió una transfusión al momento de su llegada.

Por último, el último de los problemas de Scott Kelli está relacionado con su vista. Al aterrizar en la tierra, los astronautas experimentaron una inflamación en la parte posterior de sus ojos. Los médicos aseguraron que solamente durará un tiempo, hasta que su cuerpo se acostumbre a la gravedad.

El astronauta estadounidense llegó el 1 de marzo a la Tierra, luego de emprender la misión “One Year”, con la intención de averiguar los efectos que produce en el ser humano una estancia tan larga y sin interrupciones en la Estación Espacial Internacional. El resto de los impactos que pudo sufrir Kelli serán publicados dentro de seis meses, luego de los análisis médicos.