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Mundo polémica religiosa

Francisco impulsa una misa indígena e inquieta al Vaticano

En su gira por México autorizará el uso de lenguas originarias durante las ceremonias. Se prevén fuertes críticas desde el ala más ortodoxa de la Iglesia Católica. 

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En otro gesto revolucionario desde el inicio de su papado, Francisco tiene prevista una celebración de la “Iglesia indígena” durante su visita por México, que comienza el 12 de febrero y se extenderá hasta el 17. Se trata de una mezcla de catolicismo con la cultura indígena, que en el pasado fue considerada una distorsión desde el Vaticano.

La participación de Francisco representa un giro en 180 grados en la lógica del Vaticano. En otros tiempos, las misas de la Iglesia indígena provocaban cierta incomodidad a las autoridades eclesiásticas por la inclusión de ramas de pino, huevos y la referencia maya a “Dios el Padre y Madre” durante los actos religiosos.

Según informó AP, el cambio que impulsa el papa Francisco quedará enmarcado por medio de un decreto que presentará durante su visita del 15 de febrero en el estado de Chiapas, donde autorizará el uso de lenguas indígenas. Esa misa incluirá lecturas y canciones en tres lenguas nativas.

“Dentro de la Iglesia siempre ha habido errores”, admitió Felipe Arizmendi, obispo de San Cristóbal de las Casas, la ciudad colonial donde Francisco pronunciará la misa. “Por eso reconocemos que muchas veces no les hemos dado su lugar (a los indígenas)”, sostuvo.

Desde que asumió, Francisco mantuvo una buena relación con las comunidades originarias.

No es casual la visita de Francisco por México. Se da en medio de en medio de enérgicos cuestionamientos a la Iglesia en el estado sureño, inclusive grandes avances de protestantes evangélicos y una pobreza extrema en una región rica en café, ruinas mayas, colinas cubiertas de pinos y selvas. Chiapas tiene el mayor porcentaje de pobreza en México con 76,2 por ciento.

Según AP, los desafíos siempre influyeron en las relaciones de la Iglesia con las comunidades indígenas que durante siglos han luchado para mantener sus tradiciones e independencia, a veces aceptando y otras chocando con la jerarquía eclesiástica.

De hecho, las prácticas religiosas en algunas comunidades estimulan el abuso del alcohol, las deudas aplastantes y jefes locales autocráticos, los caciques.