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Mundo Gira por EE.UU

Francisco se preguntó cómo encontrar a Dios en medio del smog

En el Madison Square Garden, el Papa se refirió a los problemas de contaminación y alienación en las grandes ciudades.

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El Papa sigue cautivando a los Estados Unidos. Después de convocar a miles de personas en el Central Park, dio otra multitudinaria misa en el Madison Square Garden.

Francisco se refirió a los problemas que afrentan las grandes ciudades en áreas como medicina y vivienda. “La Iglesia vive en nuestras ciudades”, aseguró.
El ingreso del Papa.

También se preguntó “cómo encontrar a Jesús en medio del smog” y resaltó “el Dios que camina a nuestro lado, que se ha mezclado en nuestras casas y nuestras ollas”.

“Vayan y digan que Dios está en medio de ustedes como un padre misericordioso”, planteó.
Francisco habló de los problemas en las ciudades.
Para Francisco, “la paz surge en el corazón al mirar al más necesitado como un hermano”.
 
Ante más de 20 mil seguidores, también hizo mención a los inmigrantes. Las grandes ciudades, dijo, “esconden el rostro de tantos que parecen no tener ciudadanía o ser ciudadanos de segunda categoría”.

De todas formas, “el pueblo que camina, respira, vive entre el smog, ha visto una gran luz, ha experimentado un aire de vida”. Esa frase despertó una de las ovaciones de la noche.
 
La misa se dictó en latín, español e inglés, y fue el último evento de la gira neoyorquina del Papa.

conmoción en el central park

Más de 80 mil personas peregrinaron con el Sumo Pontífice por el Central Park.

Antes de la recorrida estuvo en la escuela católica Nuestra Señora Reina de los Ángeles, para su encuentro con estudiantes, inmigrantes y refugiados. "Es hermoso tener sueños. Y es hermoso poder luchar por los sueños. No se olviden", les dijo a los niños.

Entre los fieles que se reunieron con el Pontífice está la mexicana Maritza Flores (23), del vecindario Ozone Park, Queens, y parroquiana de la Iglesia de San Silvestre. La joven, ciega de nacimiento, aseguró que verá con los ojos del corazón al Obispo de Roma.

“Tengo la esperanza de que el Papa se acerque a mí y me dé la bendición. Escuché que ayer tocó a los enfermos que acudieron a recibirlo. Tal vez hoy yo sea la privilegiada”, había dicho entusiasmada, mientras esperaba su turno para ingresar a la escuela, situada en la calle 112, entre las avenidas Tercera y Segunda. “Hace un mes me preguntaron en mi iglesia sin quería conocer al Papa. Fue una gran sorpresa”.

Expectativa por el recorrido papal.

Varias calles cercanas a la escuela están aseguradas por agentes del Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York (NYPD) y del Servicio Secreto. En los techos de los edificios aledaños, vigías de la Uniformada supervisan el perímetro, mientras que perros policías olfatean las bolsas de los invitados.

En las primeras horas de la mañana, decenas de residentes de El Barrio se congregaron detrás de las cercas de seguridad de la Policía para asegurar la mejor vista y presenciar de cerca el paso de Francisco rumbo a la procesión en Central Park.

Fieles dominicanos del vecindario durmieron en el salón Vianel, que está situado frente a la escuela.

 “Hoy somos testigos de la bendición más grande que este barrio pobre ha visto en décadas”, expresó con emoción Vianel García, propietaria del lugar y madre de cuatro chicos. “El Espíritu Santo ha descendido. Se puede sentir la presencia divina”.

La familia de Vianel se congregó desde la mañana para orar el Ave María y el Padre Nuestro, y para entonar cánticos religiosos como “Ríos de Agua Viva”. El grupo, que vestía camisetas con el rostro de Francisco, portaba carteles pidiendo al Obispo de Roma que interceda por una reforma migratoria.

Los parroquianos de la iglesia de Nuestra Señora Reina de los Ángeles, que cerró en 2007 por órdenes de la Arquidiócesis de Nueva York, también desplegaron carteles en los edificios cercanos al recinto.

Francisco con los niños de la escuela estadounidense.

“Nos da esperanza que el Papa pueda leer nuestra petición de reabrir nuestra iglesia”, dijo Rosario Salinas (66), residente del área. “Estoy segura de que él se conmoverá cuando sepa que seguimos reuniéndonos cada domingo en la acerca de la iglesia para celebrar misas y rosarios”.

Madres de la comunidad, que vestían sus atuendos tradicionales en amarillo y blanco en alusión a los colores del Vaticano, llegaron desde El Bronx con el propósito de solicitar al Pontífice que escuche el clamor de las mujeres con grilletes electrónicos colocados por autoridades migratorias al cruzar la frontera.

“Hay hermanas que desde abril están encadenadas a estos grilletes vergonzosos”, manifestó Yolanda Solórzano. “Nuestro Santo Padre ha demostrado sensibilidad al dolor de los inmigrantes”.