Menu Big Bang! News
Mundo Visita a EE.UU.

Histórica misa del Papa en Washington ante una multitud

En la última actividad del día, Francisco protagonizó la ceremonia de canonización del monje franciscano Junípero Serra.

Estás viendo esta nota en: Modo Lectura Rápida

Ver nota completa

"¿Cómo hacer para que no se nos anestesie el corazón? ¿Cómo profundizar la alegría del Evangelio en diferentes situaciones de nuestra vida?. Somos los hijos de la audacia misionera, los hijos de quienes no se encerraron". Con esas palabras, el papa Francisco reivindicó al fraile Junípero Serra en medio de la histórica canonización.  

En lo que fue su última actividad en el primer día de su visita a los Estados Unidos, el papa Francisco visitó la Iglesia de la Inmaculada Concepción, donde canonizó a Serra, beatificado por Juan Pablo II en 1988 y objeto de severos cuestionamientos por representantes de poblaciones originarias de la región de California. "La alegría del cristiano la experimenta en la misión", dijo. 

El Papa en Washington.
El templo de la canonización.
El público siguió con atención.

De hecho, Toypurina Carac, portavoz de la nación Kizh Gabrieleno, denunció su canonización por considerarlo “responsables de la muerte de nuestro pueblo y de nuestra cultura”.

El Papa ofició una misa ante 25 mil fieles.

QUIÉN FUE JUNíPERO SERRA

Doctor en Filosofía y Teología, fundó una serie de misiones españolas y atendió la fundación de otras en la Alta California, entre ellas la de San Diego de Alcalá, la de San Carlos Borromeo de Carmelo y la de San Antonio de Padua.

Creadas para evangelizar nativos, su objetivo fue la integración de las personas en la sociedad española y su capacitación para asumir la propiedad y gestión de la tierra. 

Como cabeza de la Orden en California, no solamente lidió con cargos religiosos, sino también con autoridades españolas en la ciudad de México y con los oficiales militares locales.

Junípero Serra fue un monje franciscano.

El Sumo Pontífice dio la misa en español, ante una multitud de 25.000 fieles —muchos de ellos hispanoparlantes— que colmaron el histórico templo, el más grande de América del Norte, que erigió un santuario temporal en su pórtico este para la celebración.

Francisco había empezado el día reuniéndose con el presidente Barack Obama en la Casa Blanca, donde dijo que “como hijo de una familia de inmigrantes estoy feliz de ser un huésped en este país, que fue largamente construido por esas familias”.

Más tarde, se reunió con la Conferencia Episcopal estadounidense en la catedral de St. Matthew.