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Martín Caparrós dispara la polémica en un artículo contra la Madre Teresa

El próximo 4 de septiembre, el Papa Francisco santificará a la Madre Teresa de Calcuta. En una polémica editorial, el escritor argentino cuestiona la figura de la religiosa, duda de su milagro y dispara contra la obra. Polémica en puerta.

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El escritor de los bigotes frondosos es columnista habitual del diario español El País, desde donde realiza pomposos análisis de la actualidad argentina y mundial. Hoy se publicó una editorial en la que el escritor y periodista cuestiona la santificación de la Madre Teresa de Calcuta, prevista para septiembre próximo.

La Madre Teresa murió en septiembre de 1997, a los 87 años.

En su nota, Caparrós primero cuantifica el aumento de santos que se produjeron en la Iglesia; luego duda de los milagros, requisito indispensable para la santificación. “Cada vez hay más santos: entre 6.599 y 19.200, según las fuentes, y en aumento. De tanto en tanto la Iglesia de Roma descansa de sus esfuerzos por exhibir modernidad y retorna a sus fuentes: postula que una persona es capaz de operar ciertas magias que su léxico llama “milagros” y que consisten en deshacer el orden natural y producir efectos sorprendentes”.

El Papa Francisco santificaría a la Madre Teresa en septiembre de 2016

En el caso de la Madre Teresa, a quien en todo momento menciona por su nombre real y la califica como “señorita” -Agnes Gonxha Bojaxhiu, nacida en Albania-, el bigotón da cuenta del milagro que la consagraría: “En el caso de la señorita Bojaxhiu, el milagro que terminó de consagrarla fue que, ya muerta, la esposa de un señor en coma le rezó para que lo salvara y el señor se despertó en pleno quirófano, se sorprendió, quiso saber qué estaba haciendo allí. Probada de tal guisa la santidad de la interfecta, sólo falta la ceremonia que la consagre eterna”.

Por último, Caparrós rememora cuando conoció la casa de la Madre Teresa, en Calcuta. Y lo hace con polémica: “No era un sanatorio sino un moritorio: sus trabajadores no intentaban curar sino ayudar a bien morir –arreglados, limpitos– a los pobres que recogían en las calles”. Para penetrar más profundamente en el perfil crítico de la religiosa, Caparrós recuerda los aportes millonarios que recibía la fundación y de parte de quiénes recibía el soporte.

Caparrós cuestiona la santificación de la religiosa. 

“El problema no era económico: la señorita era famosa, recaudaba millones y había abierto cientos de centros en el mundo. Era una decisión: se necesita mucha creencia, mucha ideología, para que tu meta no sea ayudar a vivir sino a morir. Y mucha, también, para cobrar dádivas y pagar elogios a dictadores como Papa Doc Duvalier o Enver Hoxha, y mucha para encabezar campañas contra el aborto y la contracepción con frases que se hicieron célebres: “El aborto es hoy la mayor amenaza para la paz mundial”, dijo al recibir su Nobel, y después, para no dejar dudas: “La contracepción y el aborto son moralmente equivalentes”.

La nota, crítica desde las creencias, la economía y hasta los apoyos, despertó polémica.