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Mundo Detuvieron a siete implicados en los atentados

Molenbeek, el barrio pobre de Bélgica que es cuna del terrorismo europeo

A 15 minutos de Bruselas, Molenbeek es el barrio elegido por los terroristas para refugiarse, debido a las facilidades que encuentran para traficar armas y la cercanía con otros países. Allí detuvieron ayer a siete presuntos involucrados en los atentados a París del viernes pasado. 

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Tras los atentados del último viernes en París, donde murieron 129 personas y hubo más de 300 heridos, los investigadores de Francia y Bélgica llevaron adelante un total de 168 allanamientos en diversas ciudades y distritos de ambos países. Uno de los sitios donde pisaron firmes fue Molenbeek, un barrio de inmigrantes cercano a la capital belga, donde detuvieron al menos a siete personas involucradas.

Se trata de una de las zonas más complicadas de Bélgica. Pero Molenbeek no es un barrio escondido ni mucho menos: está ubicado a 15 minutos del centro de Bruselas, y no hay que sortear obstáculos para llegar. Tiene una tasa de desempleo del orden del 30 por ciento y de los 97 mil habitantes que tiene, estiman que un 80 por ciento son inmigrantes.

A Molenbeek lo llaman el “barrio belga”. No sin motivos. Según los investigadores del ataque terrorista que sufrió Francia el viernes, en ese barrio de Bélgica viven y se esconden muchos yihadistas europeos. Destacan que allí pasan inadvertidos y pueden traficar armas.

En Molenbeek hay 16 mezquitas o centros de culto al islam.

Al menos uno de los atacantes que el viernes participó de los ataques en varios puntos de París vivió en ese barrio, según señaló la Fiscalía de Francia. Pero además, en los más de 160 allanamientos que se llevaron a cabo entre el domingo y el lunes, detuvieron allí a siete de los 23 presuntos implicados en los atentados.

En su momento, un periodista del diario La Libre Belgique pudo comprar en Molenbeek dos fusiles kalashnikov por 500 euros cada uno. Nada es casual: se trata del tipo de arma utilizada por los atacantes en los tres atentados parisinos. Y además, son los mismos que hallaron los investigadores en los dos automóviles que habrían utilizado los terroristas para trasladarse.

UN PASADO OSCURO Y NEGRO

Molenbeek tiene un pasado llamativo. Más allá de la existencia de terroristas en ese barrio, allí viven alrededor de 97 mil personas en 6 kilómetros cuadrados. A pesar de estar a una corta distancia de Bruselas, una de las ciudades turísticas más importantes de Europa, el acceso a la educación y el trabajo se complica para los más jóvenes.

Se trata, según las propias estadísticas de Bélgica, del segundo distrito más pobre del país. Allí se instalan muchos de los inmigrantes recién llegados. En un artículo publicado hoy, el diario ABC de España, aseguran que Molenbeek es el lugar en que se instala la mayor parte de los musulmanes que combatieron en Siria al lado del Estado Islámico.

No por nada las autoridades belgas y francesas pusieron el ojo en este barrio. Desde allí salieron las armas con las que se produjo el atentado a la revista Charlie Hebdo, en enero pasado. Allí se escondió el terrorista que atacó el Museo Judío de Bruselas en mayo de 2014. En Molenbeek vivió el hombre que intentó atacar un tren de alta velocidad entre Amsterdam y París, que finalmente no se concretó.

Desde ahí partieron, en 2001, dos terroristas que se inmolaron en Afganistán y mataron al comandante rebelde afgano Ahmed Massoud. En ese barrio de sólo 6 kilómetros cuadrados, destaca ABC de España, se detuvo a uno de los organizadores del atentado a la estación Atocha de Madrid, ocurrido en 2004.

A partir de las últimas investigaciones y con siete detenidos, Molenbeek se transformó en un distrito clave para las autoridades de Francia y Bélgica. Por eso, los vecinos se encontrarán ahora con más presencia policial, lo que no siempre será sinónimo de más seguridad. De hecho, el ministro del Interior belga, Jan Jambon, aseguró que “es un barrio fuera de control”.

Así es Molenbeek, el barrio belga donde pusieron la mira los investigadores tras los atentados.

Por eso, sumado a las declaraciones del primer ministro, Charles Michel, que anticipó que será necesaria “más represión”, los vecinos temen que el panorama se torne aún más oscuro en el futuro.