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Sello narco en México: juró como alcalde y la acribillaron al otro día

Gisela Mota se había convertido en la nueva intendenta de Morelos pero fue brutalmente asesinada a balazos al día siguiente en su propiedad. La Policía cree que un grupo narcotraficante es responsable del hecho.

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Un nuevo asesinato político que podría estar vinculado al narcotráfico tuvo lugar en México. Gisela Mota, quien había asumido el viernes como alcalde del municipio de Morelos, un pequeño estado cercano al Distrito Federal, murió al día siguiente de tres balazos en su propia casa.

Mota fue asesinada a balazos en su propia casa el sábado por la mañana. 

Un grupo de hombres encapuchados irrumpieron en su propiedad en las primeras horas del sábado y abrieron fuego contra la líder del Partido de la Revolución Democrática (PRD), de tan sólo 33 años. En su campaña había prometido luchar contra el crimen organizado que se instaló en el pueblo tiempo atrás.

La Policía cree que el hecho está vinculado con el narcotráfico.

Su carrera en la función pública comenzó en 2005 como secretaria de asuntos juveniles en Temixco y se convirtió en 2012 en consejera de su partido en Morelos. Durante el periodo 2012-2015 se desempeñó como diputada federal y, a partir de allí, construyó las bases para lanzar su candidatura a la alcaldía de Temixco.

Mota había prometido luchar contra el crimen organizado en su campaña. 

La Fiscalía del Estado de Morelos informó ayer que fueron detenidos por el crimen tres delincuentes que tendrían vinculación con el cartel de Los Rojos, un violento grupo narcotraficante con presencia en el centro y oeste del país.

El gobernador de Morelos, Graco Ramírez, catalogó el asesinato de Mota como un “atentado” y advirtió en su cuenta de Twitter: “Se trata de un nuevo desafío de la delincuencia al Estado, pero no cederemos”. El pueblo de Morelos está fuertemente golpeado por el crimen organizado y el narcotráfico. Existe connivencia política entre los grupos violentos y la Policía, mientras que los índices de delitos aumentaron considerablemente en los últimos años.

El aumento de los índices de delincuencia -en 2013 registró la tasa de secuestros más alta de México: 8,5 por cada 100.000 habitantes- desembocó en la instauración del “Mando único”, sistema que busca reducir el poder de las policías locales y delegarlo en las fuerzas de seguridad nacionales.