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Policiales En Flores

Arrestan a una mujer acusada de matar a su amante en un juego sexual

El crimen ocurrió a mediados de 2014 y ayer fue detenida una mujer, que tenía una relación con la víctima, y se negó a declarar. Creen que le robó 30.000 pesos después de apuñalarlo en la cama de su departamento.

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Una mujer fue detenida y acusada del crimen de su amante, dueño de una heladería con quien tuvo diez años de relación. El hombre fue encontrado asesinado a puñaladas y atado en un aparente "juego sexual" en su casa del barrio porteño de Flores.

La acusada, identificada como Paula Mariana Romano (33), fue detenida ayer por personal de la División Homicidios de la Policía Federal Argentina (PFA), y quedó imputada por el “homicidio agravado” de Julio César Vittoria (62), informó la agencia Télam.

Romano, quien hoy se negó a declarar al ser indagada, fue detenida tras una investigación de 15 meses realizada por los detectives de Homicidios y encabezada por la fiscal Silvana Russi y el juez Guillermo Rongo.

Vittoria tenía una relación desde hacía varios años.

Claves fueron los mensajes de Whatsapp que la imputada le envió a la víctima, las declaraciones del entorno del comerciante que la señalaron como sospechosa a una tal “Paulita” y las cámaras de seguridad cercanas al domicilio del heladero que grabaron a la sospechosa merodeando la escena del crimen.

El crimen ocurrió el 29 de julio de 2014 en el departamento de la víctima, ubicado en el primer piso “7” de la calle Bacacay 2647 del barrio porteño de Flores. El hijo de Vittoria ingresó al día siguiente a la casa de su padre, y encontró su cadáver en la cama, desnudo, con heridas cortantes en el torso y en el rostro, un cordel en el cuello y las manos atadas con corbatas y pañuelos de seda.

Durante la inspección de la escena del crimen, además, pudo determinarse que a la víctima le faltaban 30.000 pesos en efectivo de la recaudación que había retirado de su heladería del partido del partido bonarense de Moreno.

Vittoria era dueño de una heladería en la zona de Moreno.

El médico legista que trabajó en el lugar realizó un informe en el que afirma que las ataduras en las manos de Vitoria no tenían la presión suficiente como para impedir completamente sus movimientos.

Por esta razón, los pesquisas creyeron que la víctima se sometió voluntariamente en el marco de un aparente juego sexual, y que el asesino aprovechó la confianza y la posición de vulnerabilidad para atacarlo.

Varios miembros del entorno del heladero, quien además era militante de Derechos Humanos, declararon ante la fiscal Russi que Vitoria mantenía desde hacía 10 años una relación con una mujer menor que él a la que conocían como “Paulita”.

Incluso, varios amigos de la víctima contaron que horas antes del crimen el propio heladero les contó que esa noche iba a tener un encuentro en su casa con la chica y mostró las fotos de contenido erótico o los mensajes de Whatsapp que la sospechoso le enviaba.

Según esos testigos, la chica le decía que se preparaba para "la fiestita”, porque iban a hacer “cositas raras”, que “se dejara” y que lo quería “atar”.
De acuerdo a la investigación “Paulita” era Romano, una joven que en 2003 había comenzado a trabajar para Vitoria como moza en un bar que el comerciante tuvo en el barrio porteño de Palermo.

Algunos testigos indicaron que la chica era “adicta al sexo” y que pese a que siempre tuvo novios y ahora estaba casada y tenía hijos, seguía manteniendo la relación de amante con Vitoria y sus parejas lo sabían.

La propia víctima le contó a su entorno que “Paulita” era la única mujer a la que llevaba a su casa y que cada vez que se veían la ayudaba económicamente y le daba entre 300 y 1.000 pesos.

La fiscal Russi logró que el juez Rongo ordenara un allanamiento en la casa de Romano, en el barrio porteño de Belgrano, y allí fueron secuestradas una notebook y dos teléfonos, el de la sospechosa y el del marido.

Romano había borrado todo el historial de mensajes pero en el teléfono de su marido, la Justicia obtuvo un mensaje de Whatsapp clave en el que pasadas las 4 de la madrugada del 30 de julio de 2014 -siete horas después del crimen-, "Paulita" le escribió a su marido, quien también fue investigado en la causa, pero no hay elementos aún para imputarle ninguna participación en el hecho.

“No sé si reírme o llorar!!! Les podemos dar todo a nuestras hijas!!!”, decía el mensaje, lo que según fuentes judiciales, para la fiscal es una referencia al asesinato que supuestamente acababa de cometer y al dinero que había robado.

Otra prueba obtenida por los detectives de la PFA son una serie de videos de domos y cámaras de seguridad de la cuadra o las inmediaciones del domicilio de la víctima donde se observa que el día del hecho una mujer identificada por testigos como Romano -con tapado negro y peinada con rodete-, llegó a las 20.05, ingresó a las 20.48 con Vittoria a su edificio y salió sola a las 21.20 con una bolsa blanca en la mano.

La fiscal Russi determinó que la sospechosa tiene antecedentes psiquiátricos y obtuvo sus historias clínicas de los hospitales Moyano y Pirovano.

Allí consta que Romano padece trastorno de impulsividad, tiene ataques de ira, fue consumidora de cocaína, que a raíz de los celos de su marido tenía un impulso incontrolable por serle infiel y, en algunas ocasiones, al vincularse sexualmente con los hombres sentía "asco" y "rechazo".