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Policiales Investigación judicial

Crimen del country: temen que Farré se fugue y amenace a testigos

La fiscal a cargo de la investigación por la muerte de Claudia Schaefer pidió que se le dicte la prisión preventiva a Fernando Farré. Cree que se puede fugar y entorpecer la investigación. Está imputado de homicidio agravado y violencia de género.

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La fiscal Carolina Carballido, quien investiga el femicidio de Claudia Schaefer en el country Martindale de Pilar, no quiere sorpresas: cree que el ejecutivo Fernando Farré podría fugarse, debido a que tiene una buena posición económica, y podría amenazar a testigos, por lo que pidió que se le dicte la prisión preventiva.

Carballido, titular de la Unidad Funcional de Instrucción Especializada en Violencia de Género de Pilar, le pidió al juez de Garantías Nicolás Ceballos que Farré continúe detenido por el delito de "homicidio doblemente calificado por el vínculo y por ser cometido en el contexto de violencia de género".

En sus fundamentos, la fiscal sostiene que Farré debe seguir preso porque hay “riesgo de fuga” por la pena que podría recibir y por la cómoda situación económica del imputado, un ex gerente de compañías multinacionales que al ser despedido de su último trabajo, había cobrado una indemnización cercana a los seis millones de pesos.

Además, Carballido sostiene en su dictamen que existe el otro riesgo procesal que se evalúa para dictar la prisión preventiva: “el peligro de entorpecimiento de la investigación” que podría haber en caso de que el ex gerente quedara en libertad, informó la agencia Télam.

El pedido de la fiscal fue presentado ayer y el próximo jueves habrá una audiencia oral en la que cada una de las partes expondrá sus fundamentos ante el juez Ceballos, quien tiene plazo hasta el viernes para que resolver el planteo de la prisión preventiva.

En el pedido, la fiscal se basó en la autopsia, que reveló que la víctima murió degollada y tenía 74 lesiones, para mencionar la brutalidad con la que Farré cometió el crimen.

Para argumentar el agravante del femicidio contemplado en el inciso 11 del artículo 80 del Código Penal, Carballido se basó en la gran cantidad de testimonios -la hermana, compañeros de trabajo, el portero, los abogados, las empleadas domésticas-, que acreditaron que la pareja atravesaba un divorcio conflictivo y que había antecedentes de violencia de género.

Fuentes judiciales indicaron a la agencia Télam que Carballido cree que Farré tenía planeado asesinar ese día a su esposa en base a la declaración de los dos abogados que presenciaron el crimen y declararon que no hubo discusión previa.

Según las constancias de las imágenes de las cámaras de seguridad del country, Farré llegó a Martindale en su auto y junto a su madre a las 10.14 de aquel 21 de agosto y tuvo casi una hora para prepararse y tomar de un set que había en un taco de madera de la cocina los dos cuchillos que empleó para cometer el asesinato, ya que Schaefer llegó a las 11.10.

Catorce minutos más tarde a su ingreso al country, Schaefer ya había sido asesinada, ya que a las 11.24, se produce el primer llamado al 911 realizado por el abogado Carlos Quirno para denunciar que Farré había atacado a su clienta en el vestidor.

Si bien se espera fecha para las pericias psicológicas y psiquiátricas para el imputado, la fiscal está convencida de que Farré era consciente de sus actos y no actuó en estado de emoción violenta -como pretende probar la defensa-, en base al informe del médico que lo revisó al entrar detenido y lo notó ubicado en tiempo y espacio.

Schaefer (44) fue asesinada por Farré (52) el 21 de agosto por la mañana en el country Martindale de Pilar, cuando fue a retirar con dos valijas sus pertenencias de la casa que alquilaba el matrimonio, en el marco de un divorcio conflictivo y luego de que ella lo denunciara por violencia doméstica ante la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema.

El día que Farré fue llevado a declarar.

Cuando la mujer fue al dormitorio a recolectar su ropa, Farré cerró la puerta del vestidor con llave y allí la atacó con dos cuchillos que faltaban de la cocina.

Ni la madre de Farré, ni la abogada que acompañaba al ahora imputado, ni el abogado que había ido junto a la víctima, pudieron intervenir para impedir el asesinato. Farré salió del vestidor, se sentó en un sillón y esperó allí la llegada de la Policía que lo dejó detuvo por el femicidio