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Policiales Matar por odio

De Barreda a Farré, identikit de dos de los femicidas más siniestros

Las cinco claves similares que vinculan al empresario del country de Pilar con el odontólogo que en 1992 mató a toda su familia. Premeditación, estrategia para victimizarse y emoción violenta. 

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El 15 de noviembre de 1992, el odontólogo Ricardo Barreda mató a su esposa, su suegra y sus dos hijas en su casa de La Plata. El caso conmovió al país. Barreda siempre se mostró como víctima y acusó a su familia de decirle “conchita”. Sus abogados dijeron que actuó bajo emoción violenta.

En el caso de Fernando Farré, el empresario que degolló a su ex esposa Claudia Schaefer, la estrategia de su defensa es parecida a la de Barreda: dar a entender que actuó en estado de ira y que su ex lo maltrataba. Además, en los dos casos hubo indicios que apuntaron a la premeditación de los asesinatos.

Farré se codeaba con famosos. Podría ser condenado a perpetua.
Barreda y su ex novia Berta, quien murió este año. Foto: Rodolfo Palacios.
Las cinco coincidencias que unen a Farré con Barreda.

1) Presunta simulación

La defensa de Farré apunta a probar que el empresario actuó en estado de emoción violenta. Que su ex lo provocó o le mostró algo que lo enfureció y por eso reaccionó de la peor manera. La emoción violenta es atenuante en los casos de homicidio: contempla una pena de tres a seis años de prisión. En el caso de Barreda ocurrió algo similar: sus abogados defensores buscaron demostrar que el odontólogo actuó “harto” de los supuestos maltratos de su familia, lo que nunca fue probado.

2) ¿Planificación o rapto de locura?

Los investigadores sospechan que el crimen de Farré fue premeditado. Se basan en que habría llevado los cuchillos a la reunión con la víctima y a los mensajes que habría mandado a un estudio de abogados para avisar que necesitaba asistencia jurídica porque iba a cometer un homicidio calificado. En el caso de Barreda pasó algo similar: llamó a un criminólogo para hacerle preguntas sobre armas y asistió a una charla sobre criminalística en La Plata.

3) Atacar en el momento oportuno

Se cree que Farré esperó pacientemente que se venciera la restricción que le impedía acercarse a su ex mujer. Y aprovechó el momento indicado para volver a verla: la reunión en su casa en la que habían acordado ponerse de acuerdo en la división de bienes ante sus abogados. Barreda también habría esperado su momento oportuno: el domingo del crimen esperó a que su esposa, su suegra y sus dos hijas estuvieran en la casa. Sus hijas ya no vivían con él.

4) Inimputabilidad

​El abogado de Farré, Adrián Tenca, apunta a que su defendido sea declarado inimputable. Las pericias psiquiátricas se las harán la semana próxima. La estrategia es demostrar que estaba fuera de sus cabales, que no comprendió la criminalidad de sus actos. Recalcará que estaba en tratamiento psiquiátrico. Con Barreda pasó algo parecido. Cuando el el perito psiquiatra Miguel Maldonado sugirió que podía ser inimpuitable, Barreda lo frenó: “No se equivoque: yo no soy ningún loco”.

5) Víctimización​

El anterior abogado de Farré dijo que el empresario se sentía humillado por el trato que recibía de su ex. “Le decía que era poco hombre”, es uno de los argumentos. Barreda dijo en el juicio que las mujeres de su casa le decían que no servían para nada. “Me decían conchita”, declaró.