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Policiales Lazos de sangre

De los Puccio a los Lanatta: en el Día del Hermano, los asesinos más famosos

Hermanos que mataron a sus padres y otros que fueron cómplices de crímenes. La sangre los une incluso para matar.

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En la Argentina hoy se celebra el Día del Hermano. La fecha fue propuesta por un grupo de católicos para rendir homenaje a la Madre Teresa de Calcuta, en el aniversario de su fallecimiento. Pero lejos de eso, se pueden repasar las historias de hermanos asesinos, unidos para matar. ¿Ellos también festejaran este día?

De los Puccio y los Schoklender a los Lanatta. BigBang muestra los casos más policiales más emblemáticos que fueron protagonizados por hermanos.

Los hermanos ocultaron los restos de sus padres en baldes de pintura.

El último caso conocido es el de Karen Klein y Leandro Acosta, que pese a mata a sus padres, hicieron una vida normal durante días hasta que la verdad salió a la luz.

En la casa encontraron restos óseos.

Llevaron a sus hermanitos mellizos al colegio, fueron a trabajar, prepararon la comida y saludaron con una sonrisa a los vecinos. Nada los alteró. Ni siquiera las preguntas constantes de sus tíos sobre el paradero del matrimonio. Ni las sospechas que empezaron a caer sobre sus espaldas. Pero la aparición de huesos humanos semicalcinados en su casa y restos de sangre en la propiedad terminaron por dejar al descubierto un plan macabro.

Los Schoklender y un secreto jamás revelado.

Hermanos y parricidas

Como caso emblemático, se puede citar el de los Schoklender. Ocurrió en la madrugada del 30 de mayo de 1981, cuando Sergio y Pablo Schoklender asesinaron a sus padres en su piso de BelgranoMientras el resto de la familia cenaba en la Costanera, Pablo, en ese entonces de 20 años, volvió al departamento de la calle 3 de Febrero y al oír que regresaban se escondió en el placar del dormitorio de su hermano.

Aproximadamente a las 3 de la madrugada de ese sábado 30 de mayo, Pablo Schoklender despertó a su hermano. Ambos se escondieron y cuando su madre se despertó, aprovechando que estaba de espaldas, le destrozaron la cabeza con una barra de acero de 30 cm. de largo y 3 cm. de diámetro, de las utilizadas para hacer pesas. Limpiaron la escena del crimen y durante las siguientes dos horas los hermanos deliberaron que hacer con su padre, decidiendo matarlo también.

Los dos fueron hasta la habitación donde dormía, Sergio llevaba la barra de acero y Pablo tenía una cuerda náutica. Mauricio estaba sobre el costado derecho de la cama. Con fuertes golpes le destrozan casi todos los huesos del cráneo. Sergio le pidió la cuerda a Pablo y la pasó por el cuello de su papá. Hizo un torniquete con la barra y la iba retorciendo.

Al rato lo envolvieron con la sábana de abajo, la que cubría el colchón y hasta le dejaron la almohada.

Ambos recibieron la condena de prisión perpetua. Sergio Schoklender purgó 14 años de prisión y su hermano dos tercios de la condena, aunque desde el año 2001 empezó a tener salidas laborales.

LOS HERMANOS DEL CLAN

Los cinco hermanos Puccio son el ejemplo que sobre sale. Todos compartían el secreto y hasta aseguraban que “su Papá se sacrificó por ellos”.

Silvia Inés Puccio Calvo

Silvia con su padre y sus hermanos Daniel y Guillermo. Foto: Revista Gente.

“Papá lo hizo por nosotros”, dijo cuando su padre y sus dos hermanos cayeron detenidos. Estudiaba artes plásticas y quería seguir el camino de su madre, que de joven era artista plástica. Durante los secuestros vivió en la casa. Estuvo sospechada pero logró ser absuelta por falta de pruebas.  Tuvo dos hijos. Su padre la llamó varias veces pero nunca quiso perdonarlo. Murió de cáncer en 2011.

Alejandro Rafael Puccio

Alejandro era estrella del Casi y jugaba en Los Pumas. Foto: Revista El Gráfico.
“Tuve un padre que no pude elegir. Nos odia y nos desprecia. Mi familia es libre sin él”. Eso dijo Alejandro Puccio en una entrevista. Condenado a perpetua por ser cómplice de su padre, salió en libertad condicional y comenzó a estudiar psicología. Intentó matarse cuatro veces: una de ellas al saltar desde el quinto piso de Tribunales. Murió de neumonía, en 2008. Se había casado y soñaba con tener hijos. Tenía 47 años.

Daniel Arquímedes Puccio

El paradero de “Maguila” fue un misterio de muchos años.
Conocido como “Maguila”, en 1985 volvió de Nueva Zelanda después de que su padre lo convenciera por carta. Participó en el secuestro de la empresaria Nélida Bollini de Prado, liberada hace 30 años. Estuvo preso pero aprovechó una salida para escaparse. Se cree que estuvo prófugo en Nueva Zelanda y Brasil. Ahora tiene 53 años. “Está en Porto Alegre, donde juega en un equipo veterano de rugby, dijo una fuente del caso a BigBang. Otra fuente lo había situado en San Luis.

Guillermo Puccio​

​Es el miembro de la familia más enigmático de los Puccio. Jugaba al rugby como su hermano Alejandro. Cuando sospechó que su familia estaba involucrada en “algo turbio” aprovechó un viaje deportivo para radicarse en Australia. “Nunca volvió al país”, dijo un allegado.

Guillermo, el Puccio menos conocido.

Adriana Claudia Puccio 

“Adrianita”, otro enigma de la historia: ¿Sabía a qué se dedicaba su padre?

Es la menor de la familia. Cuando ocurrieron los secuestros tenía 13 años. Cuando rescataron a Bollini de Prado del sótano, en 1985, la llevaron a ver a un grupo de psicólogos. “Sabía todo, pero no podía comprender lo que pasaba”. En la actualidad tiene 44 años y vive en Buenos Aires. “Trabaja en una compañía de seguros”, dijo una amiga de la hija menor de la familia. Tiene 43 años. No soportó llamarse Puccio y por eso se cambió el apellido por el de su madre. Ahora se llama Adriana Calvo.

Los Lanatta: crimen y fuga

Otros hermanos famosos del crimen son Cristian y Martín Lanatta, condenados por el triple crimen de General Rodríguez y famosos por la escandalosa fuga de la cárcel de Alvear, ocurrida el 27 de diciembre de 2015. “Por mi hermano doy la vida”, llegó a decir una vez Cristian Lanatta. En la fuga, y aun en las recapturas, los hermanos se mostraron unidos. 

Los hermanos Cristian y Martín Lanatta.

“Una vez un fiscal me tiró de la lengua para que declarara contra mi hermano. Eso jamás lo haría, nunca voy a traicionarlo”, dijo Lanatta. Además de la sangre, los unen la cárcel y una de las fugas más mediáticas de los últimos tiempos. Ambos fueron condenados a cadena perpetua por el triple crimen de General Rodríguez, ocurrido en 2008.