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Policiales droga y misterio

El Triple Crimen, la maldición que sigue castigando a la provincia

Luego de la fuga de los hermanos Cristian y Martín Lanatta del penal de máxima seguridad de General Alvear, un repaso por la causa de los asesinatos que conmovieron a la sociedad en agosto de 2008. 

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La fuga de los hermanos Lanatta de la Unidad Penitenciaria N° 30 de General Alvear abre un nuevo capítulo en la historia del Triple Crimen de General Rodríguez, ocurrido en 2008. Cristian y Martín cumplían una condena por el homicidio de los tres hombres vinculados a la efedrina y escaparon del penal de máxima seguridad. De este modo, el laberinto del horror suma un nuevo episodio.

El caso fue más que resonante. En su momento, incluso, fue el puntapié para que se escucharan voces que comenzaban a hablar del desembarco del narcotráfico en la Argentina. La muerte de Sebastián Forza, Leopoldo Bina y Damián Ferrón provocó conmoción a mediados de agosto de 2008, en un caso más que misterioso.

Acribillados, a 600 metros de la ruta 6, en la localidad bonaerense de General Rodríguez. Así hallaron a Bina, Forza y Ferrón. Boca abajo y sobre un zanjón. Los habían atado con precintos, que les quitaron antes de arrojar los cuerpos. Los asesinaron con pistolas semiautomáticas.

quiénes eran

Para entender el caso es necesario saber quiénes eran Bina, Forza y Ferrón. Los últimos dos estaban vinculados de una manera u otra al negocio de las drogas: Forza, de 34 años, era dueño de la droguería Sanfor Salud junto a su esposa, Solange Bellone. Hizo varios negocios, muchos de ellos ilegales, y tenía un status social muy elevado: autos de alta gama y viviendas en countries de Pilar.

Martín Lanatta, uno de los hombres fugados del penal de General Alvear. 

Ferrón, de 37 años, trabajaba en una farmacia junto al empresario José Luis Salerno, quien estuvo detenido y ahora se encuentra en libertad. En su momento declaró que Ferrón le vendía efedrina a Esteban Pérez Corradi, descripto como uno de los mayores proveedores de efedrina a carteles mexicanos.

Bina, en cambio, no estaba directamente vinculado al negocio de la efedrina. Con 35 años, trabajaba en una publicación portuaria y aduanera, propiedad de su padre. La Justicia cree que el día en que fueron asesinados, Forza y Ferrón cerrarían un negocio millonario con un empresario, pero fueron engañados.

A la derecha, los hermanos Cristian y Martín Lanatta, el día de la lectura del fallo, en 2012.

Respecto del papel de Bina aún hay incertidumbre. Lo cierto es que el día que desaparecieron, había desayunado con Forza, con quien habían sido amigos en la juventud, se conocían del barrio donde vivían, en Villa Lugano, y luego de varios años sin verse, habían retomado el contacto ya que iban al mismo gimnasio. Ese día se encontraron con Ferrón para ir hacia un supermercado Walmart ubicado en Avellaneda.

el crimen

Allí se reunieron con al menos tres personas, pero la Justicia cree que fueron llevados bajo engaño hacia una propiedad de los hermanos Lanatta ubicada en el partido de Quilmes. Allí, una de las versiones señala que estuvieron retenidos y fueron asesinados. Incluso, se dijo que los responsables congelaron los cuerpos para después arrojarlos al descampado de la ruta 6.

Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina. 

En 2012, cuando llegó el fallo que condenó a los Lanatta y también a los hermanos Víctor y Marcelo Schillaci, los fiscales indicaron que el móvil del triple crimen era el presunto intento de las víctimas de quedarse con el negocio del tráfico ilegal de la efedrina. Dijeron que se trató de un crimen premeditado y “motivado en la sociedad de hecho que conformaron las tres víctimas para dedicarse al tráfico de sustancias químicas, entre ellas la efedrina”.

Con la fuga de los Lanatta del penal de máxima seguridad de General Alvear, el triple crimen de la efedrina suma un nuevo capítulo de oscuridad, en una causa en la que nunca hubo demasiadas certezas ni claridad.