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Policiales Entre caníbales

El caníbal de Pilar compartirá prisión con un preso que se comió al padre

Leandro Acosta dijo que habría comido una parte del cuerpo de su padre. Fue trasladado a un neuropsiquiátrico donde también está alojado otro detenido que fue declarado inimputable después de haber matado y cocinado el corazón de su padre en una cacerola.

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Leandro Yamil Acosta, el joven detenido por el doble crimen de Pilar, sospechado de haber comido los restos de su padre, fue trasladado a la Unidad 34 de Melchor Romero, una cárcel neuropsiquiátrica donde también está alojado otro preso que fue declarado inimputable luego de asesinar, descuartizar y comer las vísceras de su padre.

El “caníbal” Piñel y el parricida de Pilar.

Mónica Chirivín, abogada de Acosta, reveló que conversó con su cliente y que su diálogo “fue tan distendido, que en un momento se acercó a las rejas para que nadie escuchara y me dijo algo increíble: 'Me comí un pedacito'”, en referencia a que había probado un trozo de carne humana.

Un policía se horroriza ante la escena del crimen.

“Le seguí la conversación. Le pregunté qué gusto tenía y me contestó: 'Es más rica que la carne de cerdo', y me mostró que el pedacito que probó era del torso, por debajo del pecho”, relató defensora. “No lo veo bien. Yo creo que si se prueba la autoría, este muchacho quizás no pudo comprender la criminalidad de sus actos. Es inimputable”, sentenció la abogada.

Karen y Leandro están acusados de haber matado a sus padres.

Acosta y su hermanastra y novia,  Karen Daniela Klein, están detenidos acusados de haber matado a sus padres,  Ricardo Ignacio Klein (54) y Miryam Esther Kowalczuk (52), en la casa que todos compartían en Pilar. Según la acusación, Acosta habría matado a la pareja y luego los descuartizó. Klein dijo que la obligó a limpiar la escena del crimen.

Acosta compartirá espacios en la misma prisión donde se encuentra alojado Raúl Ernesto Piñel Donato (40), quien desde hace siete años está alojado en Unidad 34 de Melchor Romero por haber asesinado a su padre en la localidad de Daireaux, en el oeste de la provincia de Buenos Aires, el domingo 29 de junio de de 2008.

Ese día un vecino fue a saludar a Raúl Prudencio Piñel (57) y fue atendido por el hijo, quien tenía las manos ensangrentadas. Piñel hijo había a su casa unos días antes, cuando le dieron una salida transitoria del penal de Urdampilleta, donde cumplía una condena por robo calificado.

Piñel y la cocina donde hizo un guiso con el corazón del padre.

El vecino fue a hacer la denuncia a la comisaría y cuando llegó una comisión policial había manchas de sangre por toda la casa, en el piso hallaron vísceras desparramadas y lo que parecía ser parte de una columna vertebral, y dentro de una salamandra hallaron algunos miembros del cadáver descuartizado. “A mi viejo lo llevo bien adentro”, le dijo a uno de los peritos que lo examinó.

Pero lo más sorprendente que encontraron los policías fue una cacerola con una especie de guiso en el que el asesino había cocinado al ajillo el corazón y los riñones de su padre. Ese hallazgo y la creencia de que había comido parte de las vísceras de su padre hicieron que Piñel rápidamente sea bautizado con el apodo de "El Hannibal de Daireaux".

“A mi viejo lo llevo bien adentro

Al ser indagado, Piñel confesó que asesinó a su padre el día anterior al hallazgo cuando tuvo una discusión y lo apuñaló con un cuchillo del tipo "Tramontina". En la escena del crimen se halló una pala y otras herramientas ensangrentadas con las que se cree terminó descuartizando a la víctima.

Las pericias confirmaron que Piñel era un enfermo psiquiátrico que no comprendía la criminalidad de sus actos y en 2011 finalmente fue absuelto y declarado inimputable. Está detenido bajo la tutela del Juzgado de Ejecución Penal de Trenque Lauquen.