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Policiales Coincidencias

El síndrome del prófugo capturado: el Chapo y Lanatta al diván

Viaje a las mentes complejas del narco mexicano y del sicario del triple crimen. De la clandestinidad a la cárcel.

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La captura de ambos puede simbolizarse en las primeras fotos difundidas. Se los ve cabizbajos, con la mirada perdida, como si tuvieran la cabeza en otro lado. Quizá ni ellos podrían decir lo que pensaban en ese momento, rodeados de policías, después de la vida en la clandestinidad. Aunque los separa un abismo, Joaquín El Chapo Guzmán y Martín Lanatta tienen algo en común: padecen el sindrome del prófugo.

“Así como el preso cuando sale después de un buen tiempo en prisión siente mareos porque no tiene rejas enfrente, el prófugo que es recapturado sufre el hecho de haber dejado atrás una vida oculta, se siente como extraviado”, dice el psicólogo forense Miguel Maldonado. 

La primera foto del Chapo

La imagen de la derrota. 

La primera foto de Lanatta.

A Lanatta no le hace falta decir nada. Su imagen habla por sí sola.

 Lejos de la clandestinidad

Entre los aspectos de este particular síndrome, los psicólogos forenses mencionan que el ex convicto al salir de la clandestinidad durante las primeras horas se sigue sintiendo prófugo: no confía en nadie, mira para todos lados, piensa cuál será su próximo destino, no puede dormir o busca estar solo y oculto.

“El prófugo que es recapturado sufre el hecho de haber dejado atrás una vida oculta

Así era trasladado el sicario del triple crimen.

Fugarse actúa como un efecto estimulante, la libertad es inherente al ser humano. No debe haber ningún detenido que no haya pensado alguna vez con escapar. En el caso de Lanatta y el Chapo, seguramente van a volver a querer fugarse. La vida prohibida del prófugo es adrenalínica, algo que no pueden parar y no les permite detenerse a pensar”, evalúa el psicólogo Luis Tobarez. Y agrega: “Los primeros momentos de la captura, es probable que no entiendan nada, como si estuviesen en un sueño. ¿Esto realmente está pasando?”.

Una de las capturas del narco mexicano.

Lanatta fue recapturado un día después del Chapo Guzmán. Los dos cayeron en poblados tranquilos. Otra cosa que los une es el temor a ser asesinados. “Eso en los prófugos hasta puede permanecer durante muchos años: quizá más que temor sienten que es probable que terminen asesinados”, analiza Maldonado.