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Policiales Sin culpables

La muerte de Lola: los Chomnalez quieren que intervengan peritos argentinos

Adriana Belmonte y Diego Chomnalez, los padres de la adolescente de 15 años hallada sin vida en 2014, pidieron que se realice una "auditoria" sobre la investigación con el fin de buscar "una nueva vía para llegar a la verdad". Su madre dejó en claro las dudas que tiene sobre la investigación llevada a cabo por la policía uruguaya y quiere que peritos nacionales revisen toda la evidencia

 

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La incertidumbre y el misterio siguen girando en torno a la muerte de Lola Chomnalez, asesinada en diciembre de 2014 en el balneario uruguayo de Barra de Valizas.

Sus padres, que todavía no saben quien asesinó hace dos años a su hija, pidieron que se realice una "auditoría" sobre la investigación, con el único objetivo de encontrar "una nueva vía para llegar a la verdad" del crimen.

La adolescente había ido a vacacionar al país vecino unos días junto a su madrina, el marido de ella, un hijo de la pareja y un hijo del hombre, a una localidad situada a unos 260 kilómetros al este de Montevideo, en el departamento de Rocha.

Tras salir a dar una vuelta de Valizas a Aguas Dulces - solo llevaba una mochila, una botella de agua y algo de plata- fue asesinada. Su cuerpo fue hallado el 30 de diciembre enterrado en un médano. Luego de varias acusaciones y datos para la investigación, las pistas quedaron inconclusas y actualmente no hay ningún detenido por este trágico hecho.

Lugar donde encontraron el cuerpo de Lola en uruguay.

Ahora, Adriana Belmonte y Diego Chomnalez, padres de Lola, se reunieron ayer en Montevideo con el embajador argentino en Uruguay, Guillermo Montenegro, quien a poco de asumir en el cargo les ofreció colaboración por parte del Estado argentino para esclarecer el hecho.

"El encuentro fue bueno, cordial, lo consideramos como otra vía para llegar a la verdad. Yo deseo buscar a quien hizo esto, al responsable, no a cualquiera", explicó la madre de Lola y aclaró que "es una situación delicada por ser en otro país" y que su intención no es "herir susceptibilidades", pero una revisión de lo investigado "podría ayudar al esclarecimiento" del hecho.

"Estaría bueno si Argentina puede colaborar, no porque desconfíe del gobierno uruguayo, pero a mí se me ocurrió que revisen, que se haga una auditoría sobre los peritajes hechos y los detenidos (Adriana, mamá de Lola)

"Estaría bueno si Argentina puede colaborar, no porque desconfíe del gobierno uruguayo, pero a mí se me ocurrió que revisen, que se haga una auditoría sobre los peritajes hechos y los detenidos", agregó Belmonte.

Por último, la madre de la víctima remarcó que "la familia no está conforme con el trabajo" de la Policía uruguaya y sostuvo que "tal vez ellos no tienen los medios o es erróneo el método que usaron" al investigar el crimen de su hija.

Por otra parte, en su visita a Uruguay, la familia aprovechó para reunirse con su abogado, Jorge Barrera, quien aseguró que la causa "sigue activa", pero no hay ninguna novedad que cambie el rumbo del expediente por ahora.

La familia reclama precisamente la investigación del hallazgo de la mochila de Lola, la cual fue encontrada dos semanas después del asesinado, el 14 de enero de 2015. Dentro de la misma se encontró una mancha de sangre que fue comparada a través de un ADN con los sospechosos, dando negativo en todos los casos. Por lo que fueron liberados.

Lola fue hallada muerta el 30 de diciembre de 2014.

"Esa sangre, ¿es del asesino?. Es una pregunta que siempre nos hacemos y pensamos cuán veraz es esa mancha, porque la mochila aparece muchos días después, casi justo cuando la actual jueza asume en la causa. No sé si no fue plantada", remarcó Belmonte.

La madre también expresó que le genera dudas la declaración del sospechoso apodado "Cachina", porque la modificó varias veces y finalmente terminó excarcelado. "Primero dijo que le ofreció una estampita, después que la vio descompensada, después que habló con ella y como se asustó, se fue. ¡Es una locura!", afirmó.

La autopsia determinó que Lola murió por asfixia, por sofocación y que presentaba varios cortes hechos con un arma blanca en distintas partes del cuerpo. Durante la pesquisa, unas 30 personas, entre ellas la madrina de Lola y su esposo, quienes nunca más dialogaron con la familia de la joven según su madre, fueron detenidas como sospechosas y luego liberadas.