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Piratas del asfalto: los secretos de un delito que factura $ 50.000 millones por año

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Piratas del asfalto: los secretos de un delito que factura $ 50.000 millones por año

Por día se roban cuatro camiones con mercadería y el mercado ilegal mueve millones. Cómo operan las bandas y dónde atacan. Los videos con la opinión de los investigadores.

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La “piratería del asfalto” es un delito más perjudicial de lo que se cree. No son casos mediáticos, pero su impacto en contundente. Según el último relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la venta ilegal de la mercadería que roban las bandas moviliza un mercado negro de más de $ 50 mil millones por año, en un muestreo de 454 ciudades que concentran el 78,6 % de la población, donde se encuentran formatos comerciales tipo Saladitas y puestos ilegales. 

Incluso en los datos registrados por la Mesa Interempresarial de Piratería de Camiones se desprende el dato de que desde junio de 2014 a junio de este año, se cometieron un promedio de 120 hechos por mes a nivel nacional. En este sentido, se verificó una preferencia en el robo de camionetas por sobre los camiones, dado que robar camionetas es mucho más fácil y se requiere menos infraestructura para cometer el robo.

Las bandas usan armas de grueso calibre. Mueven 52.700 millones por año.

Más tecnología

El crecimiento de la piratería va de la mano al avance de la tecnología. “Los delincuentes apelan a dispositivos cada vez más modernos para cometer delitos y huir de la policía, lo que está llevando a los robos de carga a un nuevo nivel" señala el Ingeniero Gabriel Mysler, Gerente General de Iturán, empresa que se dedica al recupero vehicular y monitoreo de flotas.

“Los delincuentes apelan a dispositivos cada vez más modernos para cometer delitos y huir de la policía,  lo que está llevando a los robos de carga a un nuevo nivel".

LAS MERCADERÍAS MÁS BUSCADAS 

Entre las mercaderías más buscadas, se roba todo aquello que se pueda revender o que ya tengan lugar de colocación segura del producto. Por eso, alimentos y bebidas son el principal rubro, con un 30% de los ataques, indumentaria con un 22%, seguido de autopartes con un 19%, según datos aportados por la misma fuente. 

ENTREGADORES

En cuanto a la modalidad, robar las cargas sin vigilancia sigue siendo el robo más común. Para estos delitos hay mucha logística, planificación previa y tecnología. La inteligencia de cada operativo se inicia en el momento de “vender” los datos referidos al camión que va a salir, el destino que lleva esa mercadería y con el recorrido de la ruta para facilitar la intersección del mismo.

“Habitualmente los camiones se roban con otro vehículo de apoyo y puede transbordarse la mercadería o no. Contrariamente a lo que se cree, muchas veces el trasbordo de un camión robado a otro se hace en calles muy concurridas y a plena luz del día. Simplemente se colocan los móviles culata contra culata y en minutos se pasa la mercadería”, señala Mysler.

“Habitualmente los camiones se roban con otro vehículo de apoyo y puede transbordarse la mercadería o no.

DELITO Y TECNOLOGÍA

Para cometer los delitos los delincuentes inhiben los dispositivos de seguridad del camión mediante una acción llamada Jamming en inglés, y consiste en bloquear las señales del GPS y las de comunicación del vehículo haciendo imposible que sea seguido por el centro de monitoreo, por lo cual, es como si “desapareciera” del mapa. 

Para aumentar la seguridad en los transportes se crearon sensores de aperturas de puertas que avisan si son abiertas en zonas no permitidas, alertan por desenganche de trailers, o la apertura de traba de puertas traseras no autorizadas, y se determinan rutas llamadas “ruta segura” que permiten detectar si el camión sale del recorrido establecido. Asimismo se realizan monitoreos en tiempo real para poder visualizar cambios de conducta en el vehículo, también se flexibilizan los horarios de salida y recorridos para poder evitar ser predecibles. 

Los electrodomésticos aparecen como el botín predilecto de los asaltantes.

Lo cierto es que el valor de la mercadería es muchas veces mucho mayor que su costo de producción y el daño producido por el robo no lo compensa el pago que hace la compañía de seguros.