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Policiales Pucciomanía

Servini de Cubría, furiosa: prestó su despacho pero no aparece en la película de Puccio

La jueza que en 1985 mandó preso a los Puccio se siente decepcionada por la versión del cineasta Pablo Trapero. Dice que pasó información, colaboró con el rodaje pero la ignoraron en todas las escenas.

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La película de Pablo Trapero, El Clan, es un récord de taquilla que cosecha millones y premios. Pero no todos quedaron conformes con la versión ficticia del clan Puccio, que entre 1982 y 1985 secuestró a cuatro empresarios en su casa de San Isidro. Alguien se quejó y no es un miembro de la banda ni un familiar de las víctimas. La que está enojada con la película es la jueza María Romilda Servini de Cubría, que en 1985 desbarató al siniestro grupo criminal liderado por Arquímedes Rafael Puccio e integrado, entre otros, por sus hijos Alejandro y Daniel. ¿Cuál es el motivo de la furia de la reconocida jueza?

Servini de Cubría prestó su despacho pero no figura.

Según pudo saber BigBang, la jueza se enojó porque no aparece en la película de Trapero. “Ella prestó varias veces su despacho para que puedan filmar en Tribunales y hasta pasó información, pero lo que se ve en pantalla no la dejó conforme porque hay imprecisiones y ella ni aparece”, dijo alguien que conoce a Servini de Cubría.

Dos Puccio de ficción y uno real. Guillermo Francella, Arquímedes y Alejandro Awada.

“Ella no vio la película porque está con mucho trabajo”, le dijo a BigBang el ex juez Alberto Piotti, que también trabajó en el caso Puccio. Aunque otra fuente dijo que Servini vio la película y por eso se puso furiosa porque se siente decepcionada e ignorada. 

“Lo que vio en pantalla no la dejó conforme porque hay imprecisiones

La Pucciomanía

A 30 años de la caída del clan Puccio, se estrenó una película y una serie. Y la jueza volvió a hablar con la revista Gente del caso que ahora está en boca de todos. “Me pasaron a buscar y fuimos a la casa, en la esquina de Martín y Omar y 25 de Mayo, San Isidro. La policía entró con violencia: no sabían qué podía pasar y la sorpresa era fundamental. A los cinco minutos me dicen: ‘Baje, doctora’. Vi un patio grande, piezas que daban a ese patio. A la señora Bollini de Prado la habían subido del sótano. Estaba sentada, porque no podía caminar. Le dije que iba a pedir un médico, pero ella no quería porque estaba sucia. Claro, imagínese 32 días en un sótano, pobrecita”.

¿Qué pensará la jueza de la serie?