Menu Big Bang! News
Tour macabro: peregrinan a la tumba de Puccio en General Pico

Policiales Insólita moda

Tour macabro: peregrinan a la tumba de Puccio en General Pico

En el cementerio municipal de General Pico se reciben la visita de turistas y curiosos que buscan conocer la tumba del siniestro secuestrados que murió en 2013. 

Estás viendo esta nota en: Modo Lectura Rápida

Ver nota completa

En General Pico, La Pampa, hay una tumba de un hombre odiado hasta por sus hijos. Una tumba olvidada que hasta hace dos meses sólo habían visitado un puñado de personas. Esa tumba sin epitafio ni flores tiene una lápida que dice: "Arquímedes Rafael Puccio, 14-9-1929/4-5-2013. QEPD".  

La insólita Pucciomanía -que este año cuenta con la película El Clan, de Pablo Trapero, y la serie Historia de un Clan, de los hermanos Sebastián y Luis Ortega-, logró lo impensado: que muchos turistas y curiosos visiten la tumba del siniestro líder del clan que secuestraba empresarios en su casa de San Isidro entre 1982 y 1985.

Arquímedes Rafael Puccio murió en La Pampa, a los 84 años. Foto: Nacho Sánchez.

Esta especie de tour macabro sorprende a los encargados del cementerio. “En la primera semana de la película, cuando todos hablaban del clan, unas cincuenta personas por día querían ver la tumba del asesino”, dijo un empleado del cementerio.

La tumba de Puccio, sin flores. Foto: Nacho Sánchez.

Siniestra fascinación

“No venía a verlo nadie pero cuando se estrenó la película aparecieron muchos curiosos. Algunos se sacaban fotos en la tumba y hasta le dejaban flores”, dijo a BigBang uno de los empleados del cementerio.

Puccio murió sin saber que su nombre iba a estar en boca de todos: se fue de este mundo pobre, solo y olvidado. Nadie quería enterrarlo. Ocupa un cajón barato. 

La película de Trapero ya fue vista por más de dos millones y medio de espectadores.

Final y éxito

Puccio murió en 2013 en General Pico, ciudad de casi 70.000 habitantes. En el cementerio no tiene ningún privilegio, porque ocupa la zona de los parias: el osario donde van a parar los cadáveres que nadie reclama. Puccio comparte espacio con un hombre que murió hace treinta años: los une la misma cruz de piedra carcomida. La lápida del asesino es obsoleta y la letra desprolija tallada con un punzón delata que fue hecha de apuro, como para sacársela de encima. Al menos al otro muerto le dejaron flores de plástico.

El asesino podrá estar enterrado en ese cementerio hasta 2018. 

La serie de los Ortega se impone en el rating de los miércoles.

Moda morbosa

La casa donde secuestraban empresarios, en 25 de Mayo y Martín y Omar, también se volvió un atractivo turístico. La gente se saca fotos y filma videos en el ex hogar de la familia Puccio.

En esta siniestra casa hubo tres secuestrados. El último fue liberado hace 30 años. Foto: Clarín.

El misterio de sus pertenencias

Otro interrogante es saber qué pasó con los objetos que tenía Puccio. Cuando murió, la Justicia se quedó con sus elementos, desde libros hasta ropa y escritos. Una sobrina los reclamó pero como no quiso hacerse carga del entierro, no se los dieron. Puccio tenía libros de Perón, de Montoneros, la biografía de Carlos Eduardo Robledo Puch, que en 1972 mató a once personas, y una carpeta en la que tenía anotados los nombres de sus enemigos.