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Política proyecto frustrado

A 30 años de la fallida mudanza de la capital a Viedma, el sueño trunco de Alfonsín

Este sábado se cumplen 30 años del anuncio sobre el traslado a la ciudad rionegrina. Cómo un periodista se adelantó a la primicia y cambió los planes de la Casa Rosada. Las razones del fracaso.

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“Hacia el sur, hacia el mar y el frío” no es una frase pronunciada por Néstor Kirchner o Cristina Fernández desde un atril en Río Gallegos o El Calafate. La dijo Raúl Alfonsin frente al Río Negro, el 16 de abril de 1986. Este sábado se cumplen 30 años de ese día: el día en que el gobierno anunció que la nueva capital argentina estaría en Viedma.

El plan había empezado a armarse varios meses antes, con la idea de presentarlo el 22 de abril, para el aniversario de la fundación de la capital rionegrina. Era casi un secreto de Estado. Casi.

la primicia

Nueve días antes del anuncio oficial, Clarín tituló: “Analizan el traslado de la Capital a Río Negro”. La Casa Rosada quedó descolocada.

La primicia del matutino.

“Había un conjunto de indicios que se venían gestando durante febrero y marzo en el mayor sigilo, pero que posibilitaron conocer de qué se trataba", recordó ante la agencia Télam Omar Livigni, responsable de la primicia.

Livigni había estado en el lugar y el momento indicados -o equivocados, según de qué lado se mire. En una reunión con el empresario Alberto Andría, el gobernador rionegrino Osvaldo Alvarez Guerrero dejó trascender el proyecto

Livigni el año pasado, durante un juicio en el que declaró como testigo.

El periodista, entonces, corresponsal para Viedma y la Patagonia, confirmó la noticia cuando su colega de Misiones detectó que el tema había vuelto a filtrarse en una reunión de gobernadores en Posadas.

Al día siguiente sonó el teléfono de Livigni. Del otro lado, Joaquín Morales Solá (prosecretario de Clarín) le avisaba que "la noticia sale mañana, en tapa y las páginas dos y tres”.

el anuncio

Alfonsín reaccionó viajando a La Plata y a Viedma, para entregar a los gobernadores Alejandro Armendáriz (Buenos Aires) y Álvarez Guerrero las copias del proyecto. Entonces dijo la frase que inicia esta nota.

El anuncio.

Entre 1986 y 1988 el presidente hizo tres visitas más a la zona y se encontró con su par de Brasil, José Sarney, para firmar acuerdos en el marco del naciente Mercosur.

El punto cúlmine fue en abril de 1987, cuando Viedma recibió a Juan Pablo II en su recorrida por el interior del país. Alfonsín evitó acompañarlo, para no confundir los tantos.

Juan Pablo II en Argentina.

Todo avanzaba sobre ruedas: a mediados de ese año el Congreso aprobó la ley para el Traslado de la Capital Federal, que sorprendentemente quedó sin efecto recién en 2014, cuando el Digesto Jurídico Argentino anuló las normas.

el final

Pero la idea no prosperó. Los empresarios "veían en la reubicación de la capital una traba al sistema de producción montado en la ciudad de Buenos Aires”, analizan para su tesis los politólogos Marina Tortarolo y Matías Pastor.

La crisis económica de la época hizo su aporte también. Por otra parte, la burocratización de los procedimientos de licitaciones de las diferentes obras programadas aportó su cuota para el posterior fracaso del proyecto”, agregaron.

Tortarolo y Matías llaman la atención sobre el cariz perfeccionista que había tomado el asunto: "El incesante trabajo de hacer, rehacer, pulir y volver a planificar buscando la perfección en el proyecto dilató su culminación”.

Años después, Alfonsín ratificó el concepto, pero se arrepintió de su timing: “Yo me tendría que haber ido aunque fuera en una carpa”.