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Cenas en Olivos y confianza, quién es el guardaespaldas preferido de CFK

En su paso por el tribunal de Bonadio, a la ex Presidenta se la vio acompañada por la misma persona que cuidaba sus espaldas cuando estaba en la Casa Rosada: su custodio oficial y personal Diego Carbone. La historia y los rumores sobre éste policía que prefirió quedarse con Cristina.

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De paso desgarbado, con la mirada atenta, siempre pendiente de la tragedia, cuidando en segundo plano a la que siempre está un paso al frente, a “La Jefa”. La que despierta el amor del 49%: La misma que pasó hoy por Comodoro Py y que recibió la pasión de su gente, que la esperó bajo la lluvia.

Esta es la historia de Cristina Fernández de Kirchner y su custodio Personal, Diego Carbone, que aún sigue cuidándole las espaldas.

Carbone, quien afirmó que afortunadamente jamás debió enfrentar una situación de vida o muerte donde esté en riesgo la integridad física de CFK, es también el encargado de cuidar a la ex presidenta cuando el fervor de sus seguidores intenta transmitirle su amor.

A la izquierda, Carbone cuida a Cristina mientras ella saluda a su gente.

Su mirada atenta está siempre a la expectativa de que ninguna mano o dedo lastime o dañe a Cristina. Pero no sólo en la puerta de Comodoro Py, sino también durante los dos períodos presidenciales que tuvo.

Como jefe de su custodia, Carbone la acompañó en los actos que realizó a lo largo y ancho del país, y también fronteras afuera, donde viajó con ella a todos los lugares del mundo a los que CFK paseó su figura presidencial.

Tan fuerte es el lazo que generó con la ex Presidenta que en diciembre de 2015, cuando terminó el mandato de Cristina, Carbone eligió quedarse con ella, quedando a cargo del equipo de custodios que la cuidan en su ostracismo patagónico de El Calafate.

Las historias de mandatarios con sus guardaespaldas no son de las más conocidas, y muchas veces sólo fueron abordadas por la fantasía hollywoodense. Sin ir más lejos basta citar al film Olimpo Bajo Fuego, de 2013, y su secuela actualmente en cartelera, Londres Bajo Fuego.

A Cristina si, a Macri no

Lo más usual es que los custodios se retiren cuando los Presidentes que cuidan terminan su mandato. Y cuando se aproximaba diciembre de 2015 comenzó a analizar su situación a futuro.

Según relató en una entrevista publicada en el blog Entre Nuestras Calles, Carbone confesó que si Daniel Scioli hubiera ganado las elecciones habría seguido en sus funciones. Pero como el que se quedó con el sillón de Rivadavia fue Mauricio Macri, decidió dar un paso al costado. Igual, el presidente es quién termina eligiendo quienes lo cuidan y quienes no.

A la izquierda de la ex Presidenta, casi invisible y cuidando todo, Carbone

Desde ese día se le perdió el rastro a Carbone y muchos aventuraban o que se había jubilado o que había vuelto a sus funciones en la Policía Federal, en donde ostenta el rango de subcomisario.

Pero la llegada de Cristina Fernández de Kirchner a los tribunales de Comodoro Puy demostró que sigue siendo la persona que está al tanto de la integridad física de la ex Presidenta y que es el que coordina a todos los que están encargado de su seguridad.

Diego Carbone, cuando Cristina Kirchner aún era presidenta

La historia del custodio de Cristina

Carbone nació en Villa Urquiza y egresó de la Escuela de Suboficiales de la Policía Federal Ramón L. Falcón en 1991.

Ingresó al equipo de la custodia presidencial en 2002, cuando debió cuidar al por entonces inquilino de la Quinta de Olivos Eduardo Duhalde. Cuando Néstor Kirchner llega a la presidencia, el ex jefe de custodia de su antecesor, Ricardo Pedace, le recomienda al Pingüino que lo tome para cuidar de él.

Adelante de CFK, Diego Carbone controla que todo esté bien en Comodoro Py.

A principios de 2007, cuando participaba de la custodia de Néstor Kirchner, la por entonces senadora Fernández necesitaba en su personal de seguridad a una persona que supiera hablar inglés, y el único con ese requisito era Carbone.

Así que lo pidió “prestado” de la seguridad presidencial, pero lo cierto es que jamás lo devolvió. O sí: Carbone asumió la jefatura de la custodia cuando CFK llegó a la Casa Rosada.

El guardaespaldas y la Presidenta: Diego Carbone y Cristina Fernández de Kirchner.

¿Hubo amor?

En la ficción, El Guardaespaldas, con Kevin Costner y Whitney Houston, llevó a los cines en 1992 una historia donde la protección constante de un hombre por una mujer dio paso al comienzo de una historia de amor.

Pero el rumor entre un romance entre la Presidenta y su Guardaespaldas existió en Argentina, más específicamente en 2013, cuando el columnista de Clarín Eduardo Van der Kooy escribió una columna donde contó que la mandataria, de luto hacía ya más de dos años por ese entonces, solía cenar a solas con un hombre en Olivos.

“¡Te volvés a acercar a ella y te mato! (Néstor Kirchner a Diego Carbone / del libro Los Amores de Cristina

“... Las cenas solitarias y tardías que Cristina sabría tener ahora con un hombre de buen porte, ajeno al universo político. Es Diego Carbone, el jefe de sus custodios. ¿Temor frente a algún imprevisto sobre su seguridad personal? Portavoces de la residencia dicen que nada de eso: que, entre platos de frutas y verduras, intercambiarían opiniones sobre la realidad”, escribió Van der Kooy.

Pero lo cierto es que él no fue el único que deslizó un romance entre Cristina y Carbone: en abril de 2013 el jefe de política de la revista Noticias Franco Linder escribió el libro Los Amores de Cristina, y en un pasaje rescata una anécdota donde habla sobre las sospechas de Néstor de un romance entre el custodio y su mujer.

Bien cerca: Diego Carbone, justo detrás de Cristina Fernández de Kirchner, cuidando las espaldas de la ex Presidenta.

Según se cuenta en el libro, un día Néstor agarró de de las solapas a Carbone y le gritó: “¡Te volvés a acercar a ella y te mato!”. Kirchner creyó ver que entre ellos dos había algo más que una relación Mandataria/seguridad, y no le importó que Carbone hubiera sido uno de los que le donaron sangre y le salvaron la vida cuando él sufrió una hemorragia gástrica.

Más allá de todo, Cristina y Carbone siguen manteniendo un vínculo, aunque ella ya no esté sentada en el Sillón de Rivadavia: como muchas otras veces, él cuidó que nada le pase en su paso por Comodoro Py, y ella, por su parte, actuó con la misma tranquilidad de siempre, quizás porque sabía que detrás suyo, cuidando que nada le pase, estaba “Él”.