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Política A pesar del reclamo opositor

Con voto electrónico en octubre se ahorrarían unos $ 1.000 millones

A pesar del reclamo de los tres candidatos a presidente opositores, no sería posible cambiar el formato electoral para las elecciones generales de octubre. Se necesita una modificación del Congreso y de las legislaturas provinciales. El voto electrónico garantiza rapidez, exactitud en lo que se elige y ahorra mucho dinero.

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Tres de los seis candidatos a presidente de la oposición se manifestaron este mediodía contra el sistema electoral actual de boletas impresas en papel, y exigieron cambios que puedan implementarse a partir de los próximos comicios de octubre. Sin embargo, los tiempos no cierran y el voto electrónico sería inviable, al menos por ahora.

De acuerdo a los cálculos realizado por BigBang y con información de los diversos partidos, el costo de la elección en papel sería de unos $ 3.750 millones, como mínimo. En cambio, de implementarse el mismo sistema electrónico que se usó en la Ciudad, la misma elección costaría unos $ 2.815 la diferencia es de $ 950 millones de ahorro, al menos. (Ver Costos y Formas)

“No es posible”. Con estas palabras, uno de los expertos en voto electrónico desechó el planteo de los candidatos de la oposición que este mediodía, en una conferencia de prensa conjunta, propusieron desde implementar el sistema de Boleta Única Electrónica o el voto electrónico, en las elecciones generales de octubre.

Tras las escandalosas elecciones de Tucumán, Mauricio Macri, Sergio Massa y Margarita Stolbizer propusieron, desde un hotel céntrico, la modificación del Sistema Electoral para implementarlo dentro de dos meses: agilizar los tiempos de escrutinio, dar claridad sobre los resultados, evitar las denuncias de fraude y el robo de boletas.

 

 

Sin embargo, nada de eso es posible a la brevedad. Faltan sólo dos meses para las generales de octubre, y los tiempos no permitirán hacer las capacitaciones suficientes no sólo a las autoridades de mesa y los fiscales, sino que tampoco a los electores. Además, debería licitarse el sistema para todas las mesas del país y solo este trámite no terminaría antes de un año. 

En la experiencia que se probó en la Ciudad,con la Boleta Única Electrónica se demoró un mes en la capacitación de fiscales, autoridades de mesa y electores. Pero sólo eran 7.000 mesas, mientras que en octubre habrá 94.979 en todo el país.

Lo cierto es que el escrutinio sería mucho más rápido que el 9 de agosto pasado, cuando recién entrada la madrugada se conocieron los primeros datos, sin una tendencia definitiva. En la Capital, en cambio, se demoró entre dos horas y dos horas y media hasta alcanzar el 92% de los votos escrutados.

Además, con un sistema electrónico se eliminaría la posibilidad de fraude, así como también las denuncias de “voto cadena”y otras argucias habituales.

¿RECIÉN EN 2017?

Para modificar el sistema electoral se necesita una mayoría especial, no sólo en el Congreso, sino también en cada una de las legislaturas provinciales. Esto ocurre debido a que el Código Electoral Nacional que rige en la actualidad no admite el voto con mecanismo electrónico.

En las elecciones en Capital Federal fue utilizado el sistema de Boleta Única Electrónica (BUE)

En este sentido, los expertos aseguran que todas las provincias que avanzaron en las modificaciones e implementaron sistemas alternativos a la boleta en papel, debieron trabajar en una ley que permita admitir la tecnología.

Se necesitaría una ley del Congreso y leyes en legislaturas provinciales para cambiar el sistema electoral

Lograr el consenso no será sencillo, a pesar de que en las últimas horas y a partir de los episodios ocurridos en la provincia de Tucumán, dirigentes de diversos espacios, incluido el kirchnerismo, propusieron modificar el sistema: dentro de 20 días Chaco elegirá autoridades bajo un sistema similar al que utilizaron los porteños; mientras que Salta también votó este año con un sistema electrónico.

La falta de tiempo para trabajar las modificaciones de las leyes es otro de los puntos clave, por los que no se elegirá a nivel nacional con sistema electrónico. De todos modos, los expertos no descartan que para 2017 las autoridades sean elegidas bajo una nueva normativa electoral.

COSTOS Y FORMAS

Quienes se dedican a trabajar en el desarrollo de las máquinas que permiten el voto tecnológico estiman que la estructura de costos sería similar a la de una elección con boletas en papel. Esto tiene que ver con que en al menos las primeras dos experiencias es necesario trabajar en las capacitaciones.

“Luego se amortiza”, señalan. Solo por el equipamiento de voto electrónico, el gobierno porteño pagó unos $ 248 millones para tener el sistema en las 7.000 mesas de la ciudad. Si se toma en cuenta que en una elección nacional como la de octubre habrá unas poco menos de 95.000 mesas, el costo de implementar este sistema rondaría los $ 2.800 millones.

Para los expertos, el sistema apropiado es el elegido por la Capital, por sobre la opción de Brasil y Venezuela.

En cambio, en el modelo tradicional, donde se vota con boletas de papel, solo para las papeletas de los candidatos a presidente se gastan unos $ 750 millones. Cada partido o frente suele imprimir no menos de 6 padrones completos, de los que se usan 3 para el día del comicio y otros 3 para repartir boletas de candidatos en la campaña. Hay 6 candidatos a presidentes, por lo que cada unos imprimirá sus 6 padrones. Si cada una de las boletas cotiza en al menos $ 0,65, solo para candidatos a presidente la cifra ronda los $ 750 millones.

Y en ese cálculo no se incluyen las boletas a gobernadores, diputados nacionales, intendentes de las localidades de todo el país y legisladores para cada uno de los municipios del país. Si se cuenta todo, esa cifra se quintuplicaría: unos $ 3.750 millones.

Respecto de las formas, el planteo que hicieron durante las últimas horas los candidatos tiene que ver con la implementación de un sistema similar al que utilizó la Capital Federal, donde la información es almacenada en la boleta a través de un chip, y no por medio de un software inteligente en las máquinas.

Por otro lado, existe un sistema parecido al que se utiliza en Brasil o Venezuela, donde el voto se aloja directamente en una computadora, lo que según los expertos complicaría las diversas auditorías y fiscalización durante las jornadas electorales.