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Política Ballottage

El FpV implementa "militancia de guerrilla": casa por casa y vecino a vecino

Humor, plegaria, emoción. Los militantes del FPV salieron a ganar la calle y, sobre todo, los votos de los indecisos de cara al ballottage presidencial del próximo 22 de noviembre. Carteles, concentraciones, chistes, audios: todo vale para ganar las urnas. Una “militancia de guerrilla” que es uno a uno. 

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Después del duro golpe de las elecciones del domingo 25, el FPV se replanteó su estrategia comunicacional. Al menos a nivel de base. Los militantes resolvieron dejar de lado el tono imprecativo y adoptar una postura más dialoguista, de convencimiento interpersonal. Muchos de los emisores se limitaron a recordar cómo vivían antes del kirchnerismo y lo testimoniaron ante la sociedad para tratar de influir en el voto de cara al ballottage del próximo 22 de noviembre.

Cambiemos ganó la Provincia de Buenos Aires y forzó un ballottage. 

Esta tarde a las 15 horas, en Parque Centenario, se realizará una concentración que se llama “Amor sí, Macri no”. La convocatoria es abierta a quienes quieran concurrir a respaldar el voto a Daniel Scioli. “A todos y todas lxs que no queremos que nos expropien la alegría para apropiársela en vacíos bailecitos entre globos, lxs que no queremos los años 90. Lxs que no queremos que la lógica del mercado gobierne nuestras vidas, lxs desmarcadxs, las tortas, los putos, lxs gordxs, lxs trolxs, lxs jóvenes, lxs viejos, lxs castxs. Nosotros que insistimos en que frente a la adversidad cabe el amor-acción, nos juntamos este sábado a las 15 en Parque Centenario”, reza la convocatoria que ya circula y recibió miles de adhesiones. 

En Parque Centenario se reúne militancia para propiciar el voto a Scioli.

Otra forma de “militancia de guerrilla” está dada en los carteles entre vecinos. Mensajes cariñosos. En un ascensor porteño apareció: “A los que creen que Scioli y Macri son lo mismo...hagan un favor y voten a Scioli”, decorado con sendas sonrisas dibujadas. 

En un ascensor porteño apareció pegado este mensaje que llama a votar a Scioli. 

El humor puede funcionar como herramienta de penetración ideológica. Un taxista de Ezeiza colgó un cartel de la luneta trasera de su coche. En el mensaje convoca a ingenieros de Arsat, dueños de medianas industrias nacionales e investigadores del Conicet. Y los tranquiliza con esperanza irónica: “Tranqui, busco chofer. Turnos de 12 horas...si es que puedo renovar la unidad”. 

Un taxista en Ezeiza ofrece turnos de 12 horas como chofer a científicos e ingenieros. 

Un investigador del Conicet apeló directo a conmover a sus vecinos. Es licenciado en Química y trabaja en el diseño de potenciales fotofármacos para el tratamiento de tumores. Así se presenta. “Si gana Macri, empiezo a lavar platos con las siguientes tarifas”. Eso sí, es bastante barato: 2 pesos por plato, 1 peso por vaso o taza y pide consulta privada por ollas y cacerolas. 

Un científico del Conicet publicó su tarifa para lavar platos entre sus vecinos. 

Distinto es el caso del médico Ernesto Argañaraz, quien atiende PAMI y escribió una carta a sus pacientes. En ella hace un emotivo recorrido por su vida. Recorre sus penurias económicas y traza un diagnóstico apocalíptico acerca de lo que se viene. Por último, cierra con un pedido desesperado: “En las próximas elecciones, te pido de corazón que votes Scioli. De corazón. No me quiero volver a cagar de hambre como en el 2001”.

Un médico del PAMI escribió una desesperada carta a sus pacientes. 

La militancia de base salió a ganar la calle y el voto de los indecisos para el ballottage del 22 de noviembre. Humor, emotividad, afecto, cariño o desesperación. Todos buscan la reacción en el otro y, sobre todo, su voto en la urna.