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Karina Rabolini y Juliana Awada, se suman al escenario para dar cierre al debate.

Karina Rabolini y Juliana Awada, se suman al escenario para dar cierre al debate.

Política Lo que no se vio

El backstage: los cambios que no se dieron y los aplausos frustrados

Minutos antes de comenzar el debate, los equipos de campaña debatieron modificaciones al esquema original. Clima militante y discusiones. 

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Detrás de las críticas cruzadas y las chicanas, de las promesas de campaña y los proyectos para sus eventuales gobiernos, el debate entre Mauricio Macri y Daniel Scioli escondió negociaciones y propuestas para modificar las reglas del evento que finalmente no prosperaron. Se trató de iniciativas para prolongar el tiempo de respuesta y pregunta de cada postulante, aunque los equipos de campaña prefirieron no modificar lo previamente pactado. El backstage y lo que no se vio de un evento con clima militante.

Ambos candidatos rechazaron modificaciones de último momento. 

La propuesta, que ambos postulantes desecharon, consistía en extender un poco más el tiempo de exposición de cada candidato en los bloques temáticos. Contemplaba, también, prolongar unos segundos el minuto de pregunta y repregunta hacia el rival, pero la iniciativa fue rechazada.

El detrás de escena del debate: Karina Rabolini, María Eugenia Vidal y Gabriela Michetti. 

 

 

Minutos antes de las 21, los equipos de trabajo de los candidatos del Frente Para la Victoria y Cambiemos recibieron la propuesta formal para prolongar el tiempo de cada postulante para emitir sus ideas, pero la propuesta fue desechada sin atenuantes, según consigno el periodista Luis Novaresio en radio La Red.

En la previa, Macri llegó acompañado de su esposa, Juliana Awada.

En el macrismo el equipo del jefe de Gobierno porteño, liderado por el jefe de campaña de Macri y Secretario General del gobierno porteño, Marcos Peña y Miguel de Godoy, secretario de Medios de la Ciudad, no dudó en rechazar la oferta. No querían cambiar nada de un debate que habían estudiado y trabajado durante semanas. Lo mismo ocurrió en el sciolismo: Alberto Pérez, jefe de Gabinete de la Provincia y Gustavo Marangoni, presidente del Banco Provincia, tampoco quisieron cambios.

Los candidatos, culminaron el debate abrazados de sus esposas. 

Los cambios, que nunca se llevaron a cabo, tal vez hubiesen tenido algún efecto sobre el debate. Es que el postulante oficialista nunca logró respetar el tiempo de exposición asignado y los moderadores, en especial los periodistas, Luís Novaresio y Marcelo Bonelli, debieron interrumpirlo en más de una oportunidad para dar lugar a la respuesta de su contrincante.

Quinto bloque

Los organizadores de Argentina Debate decidieron ofrecer un quinto bloque sobre inserción internacional del país, pero nuevamente los equipos de campaña se negaron. La información, publicada por el periodista de La Nación, Carlos Pagni, habría generado cierto resquemor en los candidatos, quienes prefirieron mantenerse al margen de una iniciativa que tal vez los obligaría a improvisar. Demasiado riesgo a tan sólo siete días del histórico ballottage.

Clima militante

La tribuna de Daniel Scioli era fervorosa, con ADN kirchnerista. Es por ello que en varios tramos del debate, el apoyo al gobernador de la provincia de Buenos Aires debió ser calmada. Les pidieron que no aplaudan y se mantengan en silencio como un signo de respeto. La tribuna aceptó el pedido, aunque algún aplauso logró filtrarse entre pregunta y re pregunta.