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Política Carta

Franco Macri: "Tuve un disgusto cuando Mauricio dijo que se dedicaría a la política"

El padre del Presidente elató, en un extenso texto que publicó en site, algunos motivos que lo distanciaron por años de su hijo. Retrata algunas anécdotas, repasa la historia del mandatario y cuenta cómo se sintió en los momentos clave en la vida del ahora mandatario.

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“Un día vino a verme toda la plana mayor de la UOM. Cuando pregunté a qué se debía la visita, Lorenzo Miguel me contestó: ‘Venimos a pedirte prestado a tu hijo Mauricio para prepararlo como presidente. Creemos que él tiene un futuro interesante’. Les contesté que estaban locos”.

Esa anécdota, incluida en la extensa carta que publicó Franco Macri, el padre del presidente, es más que gráfica de una relación que sufrió vaivenes en las últimas décadas.

Décadas atrás, juntos. Franco junto a su hijo Mauricio, hoy Presidente.

Días atrás, Macri padre publicó un extenso mensaje en su sitio web donde habla sobre la relación entre él y su hijo. “Era imposible para mí imaginar que mi hijo Mauricio tuviese una vida lejos de la mía y nuestras empresas”, revela. Además, menciona los estudios del mandatario y dice que tardó mucho tiempo en perdonar a su hijo por “no hacerse cargo de las empresas” familiares.

“Puse especial y a veces excesiva atención en mi hijo mayor. Lo llevaba a las obras conmigo, tomé la costumbre de que me acompañara a mi trabajo porque me parecía que iba a ser útil para su futuro”, relata el padre del presidente. En los últimos años, la relación entre ambos se caracterizó por tener cierta frialdad. Sin embargo, fue el propio Franco quien se encargó de aclarar.

En este sentido, el empresario asegura que trató de ser el mejor padre que pudo. “Tal vez puse una vara demasiado alta con mis expectativas y con las cosas que yo había hecho”, sostuvo. Y agregó: “Tal vez, como él mismo dice, competí con él cuando se fue convirtiendo en hombre. Traté de enseñarle que lo importante es el ‘hacer’ y no acumular dinero, porque eso suele ser efímero”.

CARRERA POLÍTICA

En la carta publicada en su sitio web, Franco Macri relata además que tuvo un “disgusto” cuando su hijo anunció que se dedicaría a la política, en febrero de 2001. “No era lo que esperaba para él”, agregó. Tras la primera derrota electoral en 2003, frente a Aníbal Ibarra, su padre pensó que, “desilusionado, volvería a nuestras empresas”. “Pero debí saber que tiene una voluntad de hierro y siempre logra lo que se propone”

Pero además, le dedica varios párrafos a la decisión de su hijo de postularse como candidato presidencial, en 2011, que finalmente postergó para 2015. “Recuerdo que entré en pánico, no dudaba de que si se lo proponía iba a lograrlo, pero mi corazón de padre sabía que sería muy dura la lucha si enfrentaba a la ex presidente… tal como fue”.

“Estando en China, durante el viaje que realizó Cristina Kirchner, un periodista me preguntó mi opinión al respecto. Contesté: ‘Con la cabeza lo votaría porque sería el mejor presidente, con el corazón, no; sufro por todo lo que él deberá padecer’. La respuesta, escribió, fue malinterpretada. “Pocos entendieron que me asustaban los posibles peligros que podía correr”, sostuvo.

Pero además, recuerda que, a la distancia, cree que su hijo no dejó la administración de las empresas familiares por mantener una buena o mala relación con él. “Las dejó porque Dios o el destino lo hicieron tropezar con la finitud de la vida y algo cambió para siempre en 1991 cuando fue secuestrado”, remarcó.

La extensa carta del padre del presidente finaliza con el emotivo relato de Franco Macri sobre lo que vivió en el bunker de campaña en octubre pasado. Horas antes, su hijo se había metido de lleno en el primer ballottage presidencial de la historia. “A pesar de que pocos días antes había sufrido un problema en mi salud, me dirigí al bunker para estrecharlo en mis brazos”, escribió.

Y finalizó: “Supe que debía dejar atrás cualquier fricción con Mauricio y darle mi completo apoyo. Me enteré que al día siguiente, en una entrevista, mi hijo visiblemente emocionado había dicho: ‘En algún lugar, uno siempre espera la aprobación de sus padres. El abrazo que me dio ayer, cero palabras, con los ojos vidriosos… ya está”.