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Política Jury pendiente

La historia negra de Oyarbide, el juez que se va antes de que lo echen

El magistrado que hoy presentó su renuncia, fue funcional al kirchnerismo. Tenía vínculos con fuerza policiales y agentes de inteligencia. Cómo lo salvaron cuando estaba a punto de ser destituido.

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Literalmente, se fue antes de que lo rajen. El juez federal Norberto Oyarbide llevó hoy personalmente su renuncia al ministro de Justicia, Germán Garavano, mientras en el Consejo de la Magistratura está en trámite en jury que podría terminar con su destitución. Si el presidente Macri le acepta la renuncia, Oyarbide podría jubilarse y disfrutar casi del mismo salario que cobra hoy, que ronda los 100 mil pesos.

Sin sonrojarse, el juez aseguró que presentó su renuncia porque "necesitaba otro espacio", en su vida y destacó que en sus 21 años como juez jamás sufrió "ningún tipo de presión", y agregó: "Dejaré de ser juez el día que el señor presidente de la Nación acepte mi renuncia y ese día me despediré de todos los colaboradores".

Es difícil de creer que no hay sufrido presiones en sus 21 años como magistrado. De hecho el jury que se le inició es por haber frenado un procedimiento luego de haber recibido un llamado del segundo de Carlos Zannini, Carlos Liuzzi, cuando estaba a cargo de la Secretaría general de la Presidencia.

Oyarbide fue denunciado por su lujoso anillo.

“Este episodio es una clara evidencia de que Oyarbide actúa en total consonancia con el gobierno. Es una violación directa de la autonomía que deben mantener todos los jueces, y una afrenta a la división de poderes. Oyarbide representa a la Justicia sumisa que busca imponer el oficialismo, por eso pedimos su enjuiciamiento”, dijo en su momento Mario Negri, uno de los diputados radicales que había denunciado al juez.

De Oyarbide se podrán decir mil cosas, menos que fue un juez independiente. Se convirtió en un rehén del Partido Justicialista, cuando lo salvó de su destitución el mismo día en que se produjeron los atentados contra las Torres Gemelas en Nueva York el 11 de septiembre de 2001.

Oyarbide con su pareja de entonces, Luciano Garbellano.

Oyarbide había sido suspendido en su cargo a raíz de sus vínculos con el prostíbulo gay Spartacus, del que era un asiduo concurrente. En el lugar se ejercía la prostitución masculina, una actividad penada por la ley, y contaba con la protección del magistrado, en esa época en pareja con Luciano Garbellano, devenido con el tiempo en productor teatral. El prostíbulo también era protegido por oficiales de la Policía Federal.

El juez tenía vínculos estrechos con la Federal, a tal punto que se sospecha que fueron efectivos de esa fuerza, quienes le dieron varios tiros a Garbellano, cuando el ex juez amenazaba con extorsionarlo. Oyarbide también tenía estrechos lazos con agentes de la ex SIDE como Raúl Martins, denunciado por su propia hija de explotar una red de prostíbulos en Buenos Aires y en México.

Después de que el peronismo lo salvó en el Senado de la destitución en 2001, esa noche en la que todos los medios de la Argentina estaban pendientes de lo que había pasado en Estados Unidos, Oyarbide pasó a convertirse en un aliado incondicional del justicialismo.

En el medio, el juez Oyarbide con la Mona Jiménez.

Uno de los últimos servicios prestados, fue cuando en 2010, sobreseyó al matrimonio Kirchner, en una causa en la que eran investigados por enriquecimiento ilícito.

Fue protagonista de varios escándalos y denuncias, por ejemplo, por haber cantado junto a la Mona Jiménez, pasado de copas; por exhibir un anillo carísimo, que dio origen a una causa, y por frenar todos las causas en la que estaban involucrados funcionarios del kirchnerismo. Todas las denuncias que cosechó ante el Consejo de la Magistratura fueron frenadas hasta ahora.

El Ministerio de Justicia informó hoy que recibió la renuncia de Oyarbide y que será puesta en consideración de Macri. Desde Lilita Carrió hasta el líder del Colegio Público de Abogados Jorge Rizzo, reclaman que se la rechace y que sea destituido.