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Política El cambio del mandatario

La nueva vida de Macri: dejó los bombones y cambió el horario laboral

El presidente dispuso una nueva jornada para sus ministros con el objetivo de que compartan tiempo con sus familias. Cambio de ritmos, dieta y una próxima mudanza.

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A dos meses de asumir como presidente, Mauricio Macri promovió notorios cambios en la forma de trabajo. Alejado de las maratónicas jornadas laborales, impulsó el horario “de 8 a 20” entre sus ministros. Por la fisura en su costilla, su esposa lo puso a dieta. Juegos y pintadas con Antonia y demás delicias de la vida presidencial.

Más relajado que en tiempos de campaña, Macri como presidente impulsó una seguidilla de modificaciones no sólo en su agenda, sino también en su entorno. Una de sus principales obsesiones es que lo vean como “un tipo común y corriente”. De hecho, según revela un artículo publicado en Clarín del periodista Santiago Fioritti, a quienes lo visitan les pregunta: “¿Vos me ves cambiado? Nadie me cree, pero yo voy a seguir siendo el mismo como presidente”.

Macri le dijo a una ministra: “No te podés perder el crecimiento de tus hijos”.

El estilo de Macri como presidente opera de 8 a 20. Ordenó finalizar con las jornadas de política hasta las dos de la madrugada y empuja a sus ministros a regresar a sus hogares a un horario prudente para que puedan estar con sus familias. De hecho, le dijo a la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, que no se puede “perder el crecimiento” de sus hijos. “No hagas como hice yo con los más grandes”, le pidió.

Dos meses atrás, armando el árbol de Navidad junto a su pequeña hija Antonia.

Macri busca regresar temprano a su hogar con el objetivo de compartir algunas horas con su hija Antonia, de apenas cuatro años, quien lo espera para leer y pintar libros infantiles juntos. A sus más allegados, Macri les confiesa: “Pintando con ella bajo a tierra”.

La rutina macrista incluye, además, una serie de lecturas. Ahora, el mandatario está obsesionado con la historia de Roma, su ciudad favorita. La lee a través de la vida del emperador Octavio Augusto. “Es increíble pero desde que soy presidente tengo más tiempo para leer”, sorprende a quienes aún a dos meses de haber asumido como presidente lo indagan acerca de la rutina de su vida.

El presidente le dejó en claro a sus ministros que se terminaron las jornadas maratónicas de trabajo. 

SIN BOMBONES, A DIETA

Otra de las sorpresas de la nueva vida del presidente tiene que ver con su dieta. Tras la fisura de una costilla a principio de año, al mandatario le recomendaron bajar el ritmo y evitar hacer deportes, algo a lo que estaba acostumbrado. Por eso, Macri ya no tiene bombones a mano para calmar su ansiedad. Tiempo atrás, podría haberse comido una caja entera en cuestión de horas. Sin embargo, la primera dama, Juliana Awada, le pidió que cuidara al máximo posible su imagen.

Por eso, ahora tiene una caja de alfajores sobre su escritorio en el despacho presidencial. “Agarrate uno así no engordo”, le ofrece a quienes lo visitan.

En una de sus primeras recorridas por la Quinta de Olivos, junto a su pequeña hija Antonia.

El próximo paso que cambiará la rutina del mandatario tiene que ver con su vivienda. A fines de febrero tiene previsto mudarse finalmente a la Residencia de Olivos, donde un grupo de arquitectos y diseñadores trabajan para acondicionarla, bajo el gusto de Awada. Según Clarín, semanas atrás hubo una auditoría de la Secretaría General de la Presidencia: encontraron árboles caídos, un lago con agua podrida, canchas de tenis cubiertas con yuyos, paredes con humedad y matafuegos vencidos.