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Política EN MEDIO DE LA CAMPAÑA

La pelea entre Samid y Nacha desató una interna en La Ñata

La salida anticipada de Samid del Bailando reveló una pelea con otra histórica operadora del sciolismo, Nacha Guevara. Un recorrido por los vínculos de ambos con el gobernador de la Provincia, que terminó en un escándalo mediático. Las razones.

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La patética y frívola pelea de Nacha (@nachaguevara) y Samid (@samidalberto) no terminó en las pistas del Bailando y se trasladó a la Ñata, el lugar emblemático del Sciolismo y donde se cocinan todas las decisiones del poder.

Es que ambos contendientes mediáticos son, además, amigos y operadores de Daniel Scioli (@danielscioli), amén de concurrentes habituales de su casa en la zona de Tigre. De allí el asombro y el enojo que por estas horas se está mascullando en el entorno del candidato. No cayó nada bien el violento ataque de la cantante al rey de la carne, uno de los principales apoyos políticos del gobernador, incluso en la época donde el kirchnerismo sacaba número para despreciarlo.

Fue el propio Samid quien, en el 2013, llevó adelante las negociaciones con Sergio Massa (@sergiomassa) para que se unieran en una boleta contra el oficialismo como una manera de vengar el bullying al que era sometido casi a diario Scioli. Samid es también una de las voces que más se escuchan a la hora de hablar de política y quien aprovecha la soledad de una partida de ajedrez con Scioli para bajar línea. Ambos son tan fanáticos que el maestro Gary Kasparov estuvo en La Ñata jugando simultáneas y brindándole un generoso final de tablas al matarife.

Gari Kasparov con Samid.
Con el famoso ajedrecista Gary Kasparov.

Por el lado de Nacha también hay un vínculo de amistad basado en la debilidad de Scioli por los artistas y en especial por la historia de la jurado del Bailando. Mujer perseguida por la dictadura, emblema de la artista comprometida y con ideas propias. Un cóctel que sirvió para que se uniera a la pareja que sueña con la Casa Rosada.

Pero esta unión tuvo sus idas y vueltas en materias de sacrificios personales o favores. Para la carrera de Nacha la aparición del gobernador fue una especie de salvavidas en su carrera que, para entonces, estaba a la deriva. Ella un día le llevó, por enésima vez, su proyecto de hacer la vida de Eva Perón y el político decidió bancar el faraónico emprendimiento escrito por Pedro Orgambide, que contaba con 600 trajes originales de los años 40 y 50, 300 alhajas, 150 sombreros y una réplica del vestido negro que la abanderada de los humildes lució en la tapa del libro La razón de mi vida. Sin contar un Christian Dior original que se restauró para la ocasión.

Una obra imposible de producir sin el apoyo económico del gobierno de la provincia.

En 2009, cuando Nacha, ultra K, fue candidata testimonial. 

Finalmente se estrenó el 17 de octubre del 2008 en el teatro Argentino de la Plata y luego en Lola Membrives. La gente acompaño, pero los costos jamás se recuperaron.

Ni siquiera llegaron a conocerse las cifras invertidas en esa versión muy kirchnerista de la vida de Evita. De toda manera fue una jugada publicitaria de DOS que lo volvió a acercar a Cristina. A él y a Nacha también, quien a partir de ese momento comenzó a engalanar cada acto del oficialismo. A tal punto que en la elecciones del 2009 es Scioli quien le pide que se reúna con la presidenta para recibir la propuesta de integrar la listas del kirchnerismo, con Néstor a la cabeza, y que se convirtieron luego en las famosas testimoniales.

Nacha no sólo aceptó, sino que presentò su vaga plataforma basada en La Paz como algo genérico. Comenzó a hacer campaña, incluso al lado del intendente de Merlo, Raúl Othacehé, hoy aliado al massismo.

 

 

Desde su tercer lugar en la boleta obviamente entró como diputada pero renunció a los pocos días porque “no iba a poder concretar sus ideas” cuando no siquiera se había sentado en la banca. Pero a lo que nunca renuncio fue a su amistad con Scioli y al dinero que artísticamente podría retribuirle esa relación.

Con Othacehé, intendente de Merlo y Nicolás Scioli, el hermano de Daniel, capo del Bapro.

Por eso sus guiños en el ciclo de Tinelli sobre el naranja, su participación en actos del sciolismo y sus visitas habituales a la Ñata, donde más de una vez compartió un asado con el hoy denostado Alberto Samid.

“Lo que pasó cayó mal. A Daniel (Scioli) no le gustan están peleas. No es su estilo.

“Lo que pasó cayó mal. A Daniel no le gustan están peleas. No es su estilo. Encima son dos personas importantes para el. Pero el Turco se jugó en las malas, mientras que ella sólo está para las fotos. Obvio que Daniel nunca va a tomar una decisión drástica. Pero de cara a las elecciones no quiere a Samid de culo” se escuchó decir ayer en La Ñata.

Nacha, con Karina Rabolini y Lucía Galán, de Pimpinela.

La Pelea menos esperada saltó en territorio amigo como es el Bailando. El último lugar donde el sciolismo creía que se podía demostrar debilidad. Y tampoco midieron las consecuencias mediáticas de este enfrentamiento que,  por ahora, termina con Samid fuera del concurso y con Nacha rompiendo con su teoría de que los artistas solo pueden ser oficialistas por 48 horas. Mantener una carrera puede llevar más allá de ese tiempo.

 

NACHA Y SUS COSTADO MÁS POLÍTICO.