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Las desopilantes aventuras aéreas de Lolita, la perra de Cristina

En su viaje a Río Gallegos, la ex Presidenta viajó con un caniche mini toy. Tal como especifica la ley, abonó por el pasaje de su mascota. Eso sí, no cumplió con la ley: la perra, que debía viajar en una jaula, se escapó y comenzó a correr por el pasillo del avión. 

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Fue un segundo. Cuando su dueña se levantó del asiento 3E del vuelo de Aerolíneas con rumbo a Río Gallegos para ir al baño, “Lolita” comenzó a correr  y a ladrar por el avión. Las azafatas comenzaron a buscarla y el pasaje se revolucionó.

La hipótesis de que algo le pueda suceder a ese caniche mini toy haría enmudecer hasta al más locuaz. Algunos levantaban los pies, otros estiraban las manos. Todos la querían agarrar. Es que Lolita no es cualquier perro: es una de las mascotas de la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner. Y viajó con ella rumbo al sur el primer día, en los últimos ocho años, de su dueña sin el cargo de Presidenta argentina.

Cuando la expresidenta se paró para ir al baño, Lolita comenzó a correr por el avión. 
Lolita es la caniche mini toy.

Fue el 1 de enero de este año cuando la presidenta informó que los pasajeros de Aerolíneas podrían viajar con sus mascotas a bordo de los aviones. Eso sí, con ciertos requisitos: este tipo de pasajes debe comprarse con 72 horas de antelación; el servicio es arancelado y se abona de acuerdo al tramo de vuelo; sólo pueden viajar cachorros con más de 45 días de vida; el perro o gato tiene que tener los papeles al día (certificado de salud, vacuna antirrábica al día y estar desparasitados); las mascotas deberán trasladarse en un contenedor (jaula) adecuado, que se ubicará debajo del asiento delantero del pasajeros, y solamente se aceptará un animal por pasajero hasta un límite de cuatro por vuelo.

Tal como indica la ley, la ex Presidenta abonó el arancel correspondiente al pasaje de Lolita, que cuesta casi lo mismo que uno para seres humanos. Para volver a Río Gallegos, Cristina pagó su vuelo y el de su mascota. Apenas la ex Presidenta se levantó para ir al baño, la perra se descontroló a bordo y comenzó a circular entre los asientos. Y aquí sí se produjo una irregularidad.

Los perros o gatos tienen su pasaje arancelado, y cuesta casi lo mismo que para un humano. 
Las mascotas deben viajar en caniles o jaulas, que viajan debajo del asiento. 

Todos las mascotas deben ir en una jaula contenedora o canil que le permita al perro o gato pararse adentro sin que su cabeza toque el techo o bien acostarse dentro del recipiente, y deben viajar debajo del asiento

No fue el caso del caniche, que viajó en brazos de la expresidenta durante las 3:10 horas que duró el vuelo. Eso sí, con la excepción del recorrido aéreo de Lolita, inquieta ante la ausencia de su dueña. 

Cristina presentó a su caniche en las redes sociales. 
La ex Presidenta abonó el arancel por el traslado de su perra hasta Río Gallegos.

Una vez que Cristina volvió del baño, Lolita regresó a sus brazos, a la tranquilidad del regazo. Sin canil ni jaula ni recipiente; solo en el regazo de su dueña.